The Weeknd acaba de protagonizar uno de los movimientos más grandes en la historia de la música.
Su catálogo musical fue valuado en mil millones de dólares. Sí, mil millones.

Pero ojo: no vendió sus canciones.
Abel decidió jugar un juego distinto y bastante inteligente.

Entonces… ¿qué hizo exactamente?

Imagina que tus canciones son una fábrica que nunca deja de generar dinero.
Cada stream, cada reproducción, cada uso… suma.

Lo que hizo The Weeknd fue decir:
“Mi fábrica vale muchísimo. Úsenla como garantía, pero sigue siendo mía”.

Con eso, consiguió dinero ahora, sin soltar el control de su música.

¿Quién puso el dinero?

Aquí entra Lyric Capital Partners, una empresa que invierte en música.
Ellos aceptaron el trato bajo estas reglas sencillas:

• Ponen dinero sobre la mesa
• Confían en que la música seguirá generando
• A cambio, se llevan una parte del negocio, no todo

The Weeknd y su equipo siguen siendo dueños del 75% de su música.
Lyric Capital se queda con el 25%.

¿Y por qué todos hablan de este deal?

Porque la mayor parte del dinero no vino de una venta, sino de préstamos respaldados por su música.

Eso casi no se hace con un solo artista.
Normalmente solo pasa con empresas gigantes o muchos catálogos juntos.

Este movimiento pone a Abel al nivel de nombres como Queen o Michael Jackson, pero con una diferencia clave:
ellos sí vendieron, él no.

¿Es riesgoso?

Un poco, sí.
Si la música dejara de escucharse, el dinero tendría que salir de algún lado.

Pero los números juegan a su favor.

En los últimos años, su catálogo ha generado millones de reproducciones y billones de streams en todo el mundo.
Su música sigue sonando fuerte, todos los días.

🧠 Alfa Dato
Este podría ser el trato financiero más grande y arriesgado hecho por un solo artista… y aun así, The Weeknd mantiene el control creativo total.

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