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BLOG: Mónica López
Restricción

Nuestra tendencia natural es reaccionar a las cosas que nos suceden alrededor. Reaccionamos…y como todo es energía, entonces cada vez que reacciono, cada vez que juzgo, cada vez que miento, que me como el pastel completo, que hago trampa, que robo, cada que mi impulso me gana jalo energía, una energía que los Kabbalistas llaman luz directa.

Sí, todo es Luz, pero hay Luz del mundo del 1% y hay Luz del 99%. Es un concepto tal vez difícil de digerir pero, de hecho el mundo del 99%, es lo real y aunque no podamos verlo, podemos experimentarlo. Al ganar Luz del 1% significa que sólo lo tomé por que me vino en gana, o sea no pasé por prácticamente ningún esfuerzo. Son todas nuestra reacciones cómo: quiero – tomo, necesito saciar mi vacío a través del enojo, del engaño entonces miento. Juzgo por hacer menos a alguien, levanto la voz para que todos vean quién es la autoridad y muchos más ejemplos por el estilo hacen que gane luz del 1% de energía temporal, realmente no tengo mucho que esforzarme por ello, sólo reaccionar.

La Luz indirecta se gana a través de los esfuerzos, los desafíos, el decidir atravesar por ellos en lugar de reaccionar a como me gana la tripa, hace posible que me gane una luz duradera y permanente. Es muy sencillo entenderlo si lo comparamos con lo que nos cuesta mantener una relación con todos los altibajos que ello con lleva. ¿A caso no nos sentimos más satisfechos, plenos y tranquilos de trabajar por construir el amor junto a alguien a diferencia de ganarnos el interés de esa persona tratando de quedar bien, mintiendo, aparentando ser alguien que no soy…? ¿Cuánto puede durar eso?

La cuestión aquí es ¿cómo transformar mi naturaleza reactiva, el instinto primitivo y silvestre de abalanzarme por las cosas? Si bien vivir el momento sin importar las consecuencias tiene un sabor especial, al final el vacío vuelve.

¡Restricción! Palabra clave para alcanzar la plenitud que buscamos en nuestra vida. ¿Lleva un trabajo de por medio? Definitivamente. Lo más cómodo es tomarlo todo sin ningún esfuerzo.

Un ejemplo cotidiano de esto podemos verlo al querer poner un foco para encender la Luz de una habitación obscura. Si la instalación está mal, ocurrirá un desastre al igual que si ponemos un foco en el socket sin el filamento del foco funcionando. Al estar defectuoso, inservible o al quemarse el foco, hay un chispazo, un destello de luz y el foco se funde. Ocurre un corto circuito. Estamos intentando poner un foco dañado, o sea conectar el polo positivo con el negativo sin ese filamento, algo no funcionará. Igualmente sucede con nuestras reacciones, es decir, si siento ira y me descargo contra algo o alguien o hago cualquier comentario sin hacer “restricción”, o sea tomarme un minuto o un mes (lo que cada quién considere necesario) para tomar la mejor decisión y analizar cuál es el verdadero motivo por el cuál quiero estallar en ese momento con lo que se me ponga enfrente que por supuesto no va a tener un buen resultado. Experimentaremos un corto circuito entre esa persona y yo, o esa situación y yo… ¡Tal vez irreversible! La descarga de ira me hará sentir increíble en ese momento pero seguramente cuando el foco se enfríe y tenga que cambiarlo me sentiré fatal. En el mejor de los casos puede que pida una disculpa, hay quienes ni siquiera se dan el permiso de reconocer que causaron un caos, pero esa… es otra historia.

¿Cuántas veces no hemos dicho cosas de las que al minuto ya estamos arrepentidos?. Nos excusamos diciendo: “me ganó el coraje, quise ponerlo en su lugar, no sé que estaba pensando…” y sí, sucede, es nuestra naturaleza pero en el inter podemos causar mucho daño alrededor sólo por satisfacer ese deseo primitivo de sentirme superior. Cuando dejo que mi naturaleza reactiva se manifiesta estoy incentivando mi deseo de recibir, sólo estoy pensando en mi, en lo que me importa a mi, lo que necesito yo y eso traducido es puro EGO, en ese momento le diste de comer, habrá ganado un punto más (o varios) y habrá creado más distancia entre tú y el otro… ¿Lamentable no?.

El foco dará la vida que tenga que dar si le ponemos esa resistencia, es decir; podré recibir en mi vida la luz con la plenitud que quiero cuando tenga la capacidad de frenar mi deseo de recibir para satisfacer mi deseo inmediato y digo NO… Después vendrá a mi, si es que así me corresponde de forma genuina y duradera ¿que maravilla no?. No es magia, son leyes universales.

La idea es que esos cinco minutos de reactividad, logremos transformarlos en una acción proactiva. Cinco minutos o menos en la que “ganaste” una discusión te puede llevar al cielo (por un momento) y después al infierno, es decir al vacío por mucho tiempo y así es como comienzan las adicciones de todo tipo, al control, a la mentira, al juicio… Se vuelve un circulo vicioso, quieres más, entonces te vuelves obsesivo, después vuelves a quedarte vacío y ahí vamos otra vez por más y cada vez más. Ir en contra de mi naturaleza reactiva puede que traiga las bendiciones que deseamos en nuestra vida, es todo un arte difícil de dominar, algunos días fallaremos y otros saldremos victoriosos, satisfechos de haber logrado cambiar lo que tanto caos trae a mi vida, ya sea ir de una relación a otra, salir corriendo por que las cosas no se hacen a mi modo o por que implica mucho esfuerzo, así vamos de un lugar a otro siempre repitiendo el mismo esquema y la cosa se va complicando cada vez más… Antes de querer ganar una discusión, de querer manipular, mentir para que todo salga a tu favor, detente por un momento y piensa si quieres en realidad cambiar la situación financiera o emocional de tu vida de raíz o darle un placebo en lo que llega el siguiente momento de vaciedad.

Acciones diarias de este tipo nos llevaran sin duda a mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás pero definitivamente, nos elevarán al siguiente nivel. Al probar la satisfacción de algo que nos ganamos con nuestro propio esfuerzo, rompiendo con nuestro comportamiento natural romperá con el deseo de gratificación instantánea, misma que como llega, se va y que muchas veces no nos hace sentir los seres más felices ni los mejores sobre la tierra.

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