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BLOG: Toño Esquinca
Realice sus propósitos

En el arranque de cada año se forma una ola colectiva en donde, por la ley de vibración, las metas de todos se unifican en un canal de energía de nuevos intentos y de re-comienzos en distintas áreas de la vida. Qué mejor oportunidad para unirnos a la frescura de tener nuevas ideas y, principalmente, ganas renovadas para mejorar o lograr cualquier cosa que nos propongamos.

¡Es esta energía multiplicada la que también da un gran impulso para manifestar! Claro, si usted está preparada o preparado. Aquí les comparto algunas de las cosas que he hecho en los años en los que realmente veo materializarse aquello que me falta por hacer o que tengo un deseo enorme porque llegue a mi vida.

Primero: haga una lista de propósitos, ¡sí! Por choteado que le parezca, una lista visible es sumamente importante para que el subconsciente esté guiado y atento a eso que llevará a la realización.

Por muy pequeñas que le parezcan las metas, escríbalas, deles forma, redáctelas de una manera sencilla y, sobre todo, fácil de entender y recordar; verá que cuando plasma sus pensamientos, estos se aclaran.

Segundo: sea realista, pero siga soñando. ¡Sí! Aunque suene contradictorio, debe tener muy presente qué metas están basadas en un contexto posible y cuáles forman parte de fantasías que no encajan ni siquiera con lo que usted verdaderamente quiere.

Sin embargo, los sueños sí son posibles cuando estos se tejen de aquello que forma parte de usted: de sus capacidades, de sus anhelos, de sus alcances, de sus límites sanos, de su esfuerzo y de su férrea voluntad; recuerde que los sueños están construidos de pequeñas realidades.

Tercero: facilítese las cosas; vaya de lo simple a lo complicado y comience por aprovechar todo lo que ha estado a su alcance y que le ha pasado desapercibido: sus redes de colaboración, contactos, medios, tiempos muertos, cosas subutilizadas, etcétera con esto no duplicará gastos y se sorprenderá de cuántos bienes le rodean.

Cuarto: fíjese tiempos límite, procure no dejar abiertas las fechas en las que sus objetivos deberán haberse cumplido, por lo menos, en una primera etapa; con esto evitará la tan nociva postergación de aquello que sí puede hacerse inmediatamente.

Quinto: guarde sus propósitos para sí, ¡no los publique! Aguarde a que hayan transcurrido al menos los pasos iniciales hacia su destino; el Aleph, el Alfa, o el origen de todo siempre debe ser cuidado como el pan que se mete al horno: ¡no lo puede abrir hasta que esté listo!

Es mucho mejor platicar sus deseos como un hecho consumado que como una idea en el aire (por cierto que esa es una gran protección contra las envidias).

Sexto: ¡No se rinda! Tenga en cuenta que las cosas no salen siempre a la primera, y a veces ni a la segunda o tercera, así que -si realmente lo desea- inténtelo las veces que sean necesarias, busque la forma y pídale al poder supremo en el que usted crea que apoye sus creaciones bajo el orden que mantenga el bien mayor de toda la vida en todas partes.

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