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BLOG: Toño Esquinca
Los Eclipses

El pasado 4 de julio y la madrugada del 5 de julio tuvimos uno de los eclipses lunares de 2020, y sus efectos, a decir de muchas tradiciones, pueden sentirse por varias semanas. En palabras de mi Maestro, el Dr. Joseph Michael Levry, las leyes de la naturaleza son las señales de tránsito y las estrellas un mapa en nuestra vida.

Debemos aprender a funcionar con las leyes de la naturaleza porque estas están alineadas a las fuerzas inteligentes del Universo. Vivir en oposición a las leyes de la naturaleza, vulnera nuestras vidas al grado de la fatalidad, y viceversa: su comprensión correcta desarrolla la conciencia y nos ayuda a dirigir nuestras vidas constructivamente.

Los eclipses son periodos de cambios acelerados y muy buenas oportunidades para ir hacia adentro y concentrarnos en nuestro crecimiento espiritual. Puede ser que en estos periodos la mente esté confusa y no son buenos momentos para iniciar proyectos. También, según el Dr. Levry, el sistema de defensa del cuerpo puede verse comprometido; aunque usted no lo crea, uno de los principales sistemas de defensa es el aparato digestivo, por eso en la antigüedad las personas ayunaban en los eclipses.

La condición actual que estamos enfrentando como humanidad, nos está invitando a voltear a ver estas leyes y el orden natural, para enderezar el camino y evolucionar en conciencia. Como se ha mencionado en muchos foros, a pesar de lo duro de esta experiencia, también se presenta como una oportunidad inédita de reformularnos como sociedad.

Aquí algunos tips para apoyarnos de la energía de un eclipse: tome mucha agua y si le es posible ayune al menos unas horas o coma ligero a base de frutas y verduras; meta los pies en agua caliente con sal para descargar la energía negativa del cuerpo; arregle su clóset: tire lo deteriorado y regale lo que hace más de un año no ocupa, obsequie lo que esté en buen estado y que le pueda servir más a otras personas.

Anote aquello que quiere “eclipsar” en su vida, es decir, intencione llevar a su culminación todo eso que ya no desea, física, mental y espiritualmente; dese un espacio dedicado y vaya profundo a su interior, aún con temor, incursione en reconocerse a sí mismo, en escuchar su voz interna, en atender aquello que se ha perdido en la rutina.

Sobre todo, no inicie nada nuevo al menos en 52 días, y en cambio, aterrice sus ideas en la conformación de un nuevo proyecto, escríbalo y descríbalo, sea puntual en las metas que quiere alcanzar y ponga fechas límite: sea su propio coach de vida.

Nadie mejor que usted desde su más vibrante verdad, sabe lo que requiere cuando escucha a su alma. Aprovechar estas energías siempre nos alineará con el poder de la vida para que este funcione a nuestro favor. Hoy más que nunca, no debemos olvidar que formamos parte del cosmos, de un todo unificado, y que de nuestro intento dependerá nuestro crecimiento para el bien personal y colectivo.

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