website statistics
BLOG: Toño Esquinca
Hasta pronto papá

Quiero dedicar este sagrado espacio en donde puedo comunicarme en otro formato con mi amado público, a la memoria de mi padre, que acaba de dejar este mundo. Cuando a uno le es dado el privilegio de la vida, de la experiencia de conocer la Tierra, y un cuerpo, no tiene nada más que agradecer el más grande regalo que nadie podrá darnos jamás.

Mi padre, genio y figura, dos veces Esquinca, por parte de padre y madre, pero eso sí, siempre negó que tuvieran parentesco. Un ser genuinamente intrépido, aventurero, de alma bohemia pero de talante formal, pícaro, pero de valores y convicciones de hierro. De esos mexicanos de aplomo y valía que creían que conducirse con honor y valor civil era el baluarte del espíritu encarnado.

Maestro normalista de profesión y maestro de la sagacidad. Gran relator de historias de audacia y perspicacia, y enorme venerador del templo del cuerpo y de la salud. “Nunca te consientas las enfermedades: levántate, báñate, despabílate, pídele a Dios, y sacúdete”. Enorme personaje inconfundible, soldado de sus gustos y divertimentos, fiel a sí mismo, entregado a sus pasiones, impermeable al qué dirán.

Valiente amante de la adrenalina pura. Voz estentórea que nunca dejó de decir: Yo soy. Devoto incansable, completamente entregado a sus proezas de fe, que quién sabe cuántos milagros lograron sin que él lo supiera. Noble roble que siempre extendió sus ramas para cobijar en los momentos más duros y golpeadores.

Ahora estás con tu amada madre, con tu padre que dejaste de ver hace tanto tiempo, con tus adorados hermanos y hermana, con tus compañeros de juegos, travesuras y andanzas, con la hijita que te hizo padre por vez primera, con el amor de tu vida, con el dulce abrazo de volver a encontrarse en otro cielo, pero en el mismo hogar.

Gracias padre amado, porque mi fe es un espejo de tu enseñanza, y mi osadía, un fractal de tu hermosa insolencia, de tu valor para decir lo que se quiere decir, que es ahora una virtud en extinción. Por tus fuertes y velludos brazos y piernas, y un místico sombrero que cubría una hermosa locura, de esas locuras sanas, de esas locuras que curan.

Gracias amado padre, porque la geometría de tu ADN dejó un inconfundible código excéntrico por generaciones y las bellas manías que nos definen como una huella digital bien marcada. Singular impronta que se queda en las historias imborrables de este mundo.

Pasa por tu añorado Texcoco, y tu entrañable Tuxtla, por tu íntimo centro de la Ciudad de México, pero no de este tiempo sino de todos, en donde sigues vivo; sobrevuela tus mejores vivencias, esas que te hicieron vibrar tanto y contarlas con tal intensidad que parece que ocurrieron ayer.

Ve, amado padre, recuenta tu historia, recoge tus enormes pasos para que vayas allá donde te esperan tantos, y tus santos, y Dios, y regresa a la fuente para nutrirla con tus enormes días anecdóticos a cada minuto. Ve muchacho, gran compañero de mi vida. Te amo por siempre.

Lo más popular de Toño Esquinca...

Si pudiera

La sangre llama

Una fábula

Acción contra la depresión