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BLOG: Mónica López
El Dolor de la Pérdida

Cuando pasamos por una pérdida es fácil asumir que estamos solos. Olvidamos que nunca lo estamos. A lo largo de nuestra vida, nos encontramos tarde o temprano con muchos tipos distintos de pérdidas en nuestra vida, como la de un trabajo, la de un ser querido, una oportunidad o una amistad, personajes y cosas que forman parte de nuestro día a día. Sentimos el dolor de la pérdida cuando nos hemos apegado a algo, ya sea físico, mental o emocional. Sentimos el dolor de la pérdida cuando el vinculo termina y todo cambia olvidando también que nada es permanente.

Cuando encontramos un gran amor, pretendemos permanecer comprometidos por el resto de nuestra vida, al menos esa es nuestra idea, pero al contrario de lo que la mayoría pensamos y vivimos, esta comodidad en la que deseamos permanecer por siempre, nos da una falsa sensación de seguridad y es falsa por que lo único que es permanente en la vida es nuestra conexión con el Universo… Lo olvidamos, la Luz siempre está pero olvidamos que está ahí.

Todo esto suena muy bonito pero como poderlo aterrizar esta idea, experimentarla y sentirnos mejor, entender “verdaderamente” que todo es parte del proceso.

Pueden ser palmaditas en la espalda para algunos, un placebo para otros, frases sacadas de un libro de superación personal pero la clave para la sanación después de una pérdida es cambiar nuestra perspectiva. Perder a alguien o algo no es fácil pero tampoco es el final de la vida (esa es la primera lección), es sólo el final de un capítulo y el inicio de uno nuevo. ¿Cuál? Aún no sabemos, nadie lo sabe… Lo que tú decidas que sea, con la certeza de que todo estará bien. La sanación no puede comenzar hasta que aceptemos que estamos avanzando hacia un nuevo capítulo y que es el momento de pasar la página. Sólo en ese momento podemos comenzar a conectarnos con la Luz sanadora que está en nosotros y que está en la misma creación.

El Universo quiere que crezcamos y puede que cierre una puerta en nuestra vida para llevarnos a un cambio. Cuando esto ocurre siempre se abrirá otra puerta. A veces la pérdida realmente significa cambiar algo viejo por algo nuevo. Aunque no te parezca así cuando estás pasando por el dolor y sufrimiento, lo que recibes a cambio suele ser una gran bendición. Parte de la sanación es tener certeza en que aunque quizá no entendamos por qué los eventos se desarrollaron de esa manera, la vida nos está guiando hacia la transformación a través del dolor de la pérdida. Sólo la pérdida es poderosamente transformadora.

La vida en la tierra, tal como la conocemos no es permanente. De hecho, el 99% de la realidad está más allá de la percepción. El mundo del 99% está lleno de Luz espiritual infinita, es perfección pura. En contraste, lo que vivimos aquí en la tierra es sólo el 1% de realidad. La realización es sólo temporal en el mundo del 1%.

Cuando pases por una pérdida, rodéate de gente que te alegre. Deja entrar Luz a ti vida. Pasa el tiempo con amigos y familiares que te apoyen, escucha tu música favorita, visita los lugares que disfrutes, algo tan simple como salir a caminar puede ayudarnos a conectarnos con la belleza de la naturaleza y, en consecuencia con la vida.

Agradece las cosas buenas que llegan a tu vida. A pesar de tus pérdidas, siempre hay bendiciones por las cuales estar agradecido. Presta atención a lo que tienes en lugar de a lo que no tienes. La gratitud es una de las maneras más seguras de aumentar las bendiciones y la Luz para ti y para tu entorno.

Date tiempo. El dolor por una pérdida puede ser un camino largo y difícil de recorrer. Ten en cuenta que en algún momento el dolor pasará y que depende a quién tengas cerca de ti sobre todo depositar tus pasos en manos de la Creación, Universo en cada fase del camino lo harán más reconfortante. El dolor es la prueba de que estás creciendo. Deja ir lo que ahora es tu pasado, dirige tu mirada hacia la Luz y permite que comience el proceso de sanación.

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