¿Te ha pasado que sales a trabajar y tu mascota se deprime, muestra ansiedad o llora tu partida? Te compartimos la historia de Shorty, un pug, que lloraba y la pasaba bastante mal cada que su dueño salía a trabajar.
Marc y su esposa decidieron realizar un experimento para que Shorty no sufriera con la partida de su dueño. Por eso decidieron comprar un maniquí y disfrazarlo como Marc. Con su característica gorra y hasta los tatuajes que hicieron en una manga.
¿Funcionó?
¡Sí! Los dueños dicen que el maniquí convenció a Shorty y lo ayudó a superar su tristeza.