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BLOG: Mónica López
Del odio al amor

Dicen que del odio al amor solo hay un paso… Un paso que no hemos dado.

Tiempos de cambio, y sin duda estamos muy sensibles ante las declaraciones y hechos recientes en nuestro país, y no es para menos, en ningún sentido lo estoy subestimado pero en esta aguas poco claras hay que ser muy inteligentes al momento de hacer elecciones, y no hablo precisamente de las políticas pero sí… también.

Antes de boicotear a una marca u otra, elegir un servicio u otro, investiguemos, preguntemos, documentémonos para no cometer más errores e injusticias. ¿En que repercute si elijo una marca u otra, si dejo de consumir esto o aquello? ¿A quién realmente estoy afectando con mis decisiones? ¿Son acertadas, tendrán el efecto que estoy esperando? ¿O simplemente sigo la tendencia y me subo al tren al igual que todos?

Claro que la unión hace la fuerza y es lo que más necesitamos hoy, estar verdaderamente unidos en un cambio de conciencia que el día de mañana repercutirá en todos sentidos y a todos, pero no tiene caso que a través de las redes sociales manifestemos nuestra inconformidad y salgamos con el discurso de la unidad si al salir a las calles tenemos una pésima actitud con el mundo, si actuamos agresivamente y con poco sentido de la unidad hacia la gente que no comparte nuestra forma de pensar. Si en el semáforo tratamos con cero dignidad al que vende mazapanes o limpia los parabrisas, de esa forma no podemos esperar un efecto de paz y unión en nuestras vidas.

Nos equivocamos y damos pasos hacia atrás, hacia la destrucción cuando nos volcamos con todo nuestro odio hacia un lugar, una marca, una nación etc. Creemos que estamos siendo solidarios con nuestro nacionalismo sin pensar en las consecuencias de los productos mexicanos que vende en tal lugar o marca, no estamos pensando en los miles de empleados mexicanos que se podrán ver afectados, y eso no nos hace diferentes al hombre que hoy es intransigente e intolerante con quien no está de acuerdo con él. Al tratar a los demás con intolerancia, pasando sobre ellos, sin respeto, sintiendo que somos más que ellos, con tanta soberbia, estamos actuando de la misma forma que actúan hacia nosotros y entonces no hay diferencia, entonces no podemos quejarnos, es más “no podemos ni debemos quejarnos”. Es momento de actuar y poner nuestra atención a otras cosas a otros lugares. Es momento de hacer las cosas distintas y tomar todo esto como una gran oportunidad para dar el paso que no hemos dado por tener nuestra vista puesta en un solo sitio, por estar cómodos en una postura que no nos tiene en una situación mejor y que por años ha sido así.

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