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BLOG: Toño Esquinca
Blog Toño Esquinca: La tormenta perfecta

De acuerdo con los conocimientos metafísicos de la sabiduría divina espiritual, a decir del Maestro Joseph Michael Levry, la matemática del nombre Coronavirus tiene una vibración numérica de 43, que simboliza “La punta de la segadora”, es decir, la que corta o destruye, también empresas fallidas y aniquilación en general; en esta frecuencia numérica, las cosas pueden reducirse a nada, e interesantemente, la contracción “COVID-19”, vibra con el número 13, que representa el arquetipo de La Muerte o el Esqueleto de la Cosecha, pero esto no es malo, sino la energía que impulsa la regeneración y el cambio.

Así como con toda irrupción, para bien o para mal, el proceso de transfiguración, muerte y resurrección, implica dejar ir lo pasado aprendiendo las lecciones, y con esto poder trascender las limitaciones y crecer en todo sentido. Si hace algunos años nos hubieran platicado el escenario que estamos viviendo actualmente por la pandemia, hubiéramos pensado que era una exageración, o un escenario increíble.

Verlo con cierta distancia nos hubiera generado incredulidad, pues, como siempre, Dios, el Universo, la Inteligencia Suprema, o como cada persona le conciba, rebasa todas nuestras expectativas, y le puedo apostar a usted, que jamás se nos hubiera ocurrido poner las cosas en “orden” a través de una partícula tan micrométrica.

Es precisamente por eso que tenemos que honrar lo que ocurre, como cuando viene una tormenta que se lleva aquello que no permitía el libre flujo de un río. Con todo y el inmenso dolor que nos ha dejado la pérdida de nuestros amados, y la enorme tristeza por la muerte de todos los seres que se han ido, conocidos o desconocidos, tenemos en las manos tremendas enseñanzas de las que podemos sacar mucha sabiduría para que nuestra conciencia como personas y como sociedades crezca a pasos agigantados, si así lo queremos.

La mejor manera de recordar y rendir un merecido homenaje a estas vidas que han trascendido, es mantener el corazón y la mente abiertos a las enseñanzas de todo este caos, tomando lo mejor de cada situación, para hacer lo mejor con nuestras vidas. Tenemos la posibilidad de volvernos personas más empáticas con el dolor ajeno de todo ser viviente, incluida la Madre Tierra, y más despiertos a la verdad de que todos vamos en la misma barca, sin vuelta de hoja, pues así es la naturaleza de la vida.

También podemos darnos cuenta de cuánto bien nos hace el contacto de calidad, los abrazos, los apapachos, disfrutar de los amigos, de las cosas simples, de las risas y las celebraciones, porque súbitamente puede venir un día en el que ya no estén.

La impotencia que implica el encierro se convierte en una formidable ganancia cuando esto nos lleva a valorar lo más importante de nuestra vida: la salud del cuerpo, de la mente y de las emociones. Le invito a reflexionar en cuántos momentos pre-pandemia, tan sólo el año pasado, le dedicó usted a agradecer por su vigor, su salud y su buena vida, a pesar de los pesares; le aseguro que muy pocos, o con poca intensidad.

Hoy por hoy sabemos con base en la experiencia, que nuestra prioridad, sin duda alguna, es mantener una buena salud y buenos lazos afectivos, y que teniendo esto, ¡podemos trabajar, crear, proyectar, accionar, y sacar adelante cualquier situación! Siempre, una tormenta perfecta, también puede ser creadora de perfectos destinos.

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