Restricción

Nuestra tendencia natural es reaccionar a las cosas que nos suceden alrededor. Reaccionamos…y como todo es energía, entonces cada vez que reacciono, cada vez que juzgo, cada vez que miento, que me como el pastel completo, que hago trampa, que robo, cada que mi impulso me gana jalo energía, una energía que los Kabbalistas llaman luz directa.

Sí, todo es Luz, pero hay Luz del mundo del 1% y hay Luz del 99%. Es un concepto tal vez difícil de digerir pero, de hecho el mundo del 99%, es lo real y aunque no podamos verlo, podemos experimentarlo. Al ganar Luz del 1% significa que sólo lo tomé por que me vino en gana, o sea no pasé por prácticamente ningún esfuerzo. Son todas nuestra reacciones cómo: quiero – tomo, necesito saciar mi vacío a través del enojo, del engaño entonces miento. Juzgo por hacer menos a alguien, levanto la voz para que todos vean quién es la autoridad y muchos más ejemplos por el estilo hacen que gane luz del 1% de energía temporal, realmente no tengo mucho que esforzarme por ello, sólo reaccionar.

La Luz indirecta se gana a través de los esfuerzos, los desafíos, el decidir atravesar por ellos en lugar de reaccionar a como me gana la tripa, hace posible que me gane una luz duradera y permanente. Es muy sencillo entenderlo si lo comparamos con lo que nos cuesta mantener una relación con todos los altibajos que ello con lleva. ¿A caso no nos sentimos más satisfechos, plenos y tranquilos de trabajar por construir el amor junto a alguien a diferencia de ganarnos el interés de esa persona tratando de quedar bien, mintiendo, aparentando ser alguien que no soy…? ¿Cuánto puede durar eso?

La cuestión aquí es ¿cómo transformar mi naturaleza reactiva, el instinto primitivo y silvestre de abalanzarme por las cosas? Si bien vivir el momento sin importar las consecuencias tiene un sabor especial, al final el vacío vuelve.

¡Restricción! Palabra clave para alcanzar la plenitud que buscamos en nuestra vida. ¿Lleva un trabajo de por medio? Definitivamente. Lo más cómodo es tomarlo todo sin ningún esfuerzo.

Un ejemplo cotidiano de esto podemos verlo al querer poner un foco para encender la Luz de una habitación obscura. Si la instalación está mal, ocurrirá un desastre al igual que si ponemos un foco en el socket sin el filamento del foco funcionando. Al estar defectuoso, inservible o al quemarse el foco, hay un chispazo, un destello de luz y el foco se funde. Ocurre un corto circuito. Estamos intentando poner un foco dañado, o sea conectar el polo positivo con el negativo sin ese filamento, algo no funcionará. Igualmente sucede con nuestras reacciones, es decir, si siento ira y me descargo contra algo o alguien o hago cualquier comentario sin hacer “restricción”, o sea tomarme un minuto o un mes (lo que cada quién considere necesario) para tomar la mejor decisión y analizar cuál es el verdadero motivo por el cuál quiero estallar en ese momento con lo que se me ponga enfrente que por supuesto no va a tener un buen resultado. Experimentaremos un corto circuito entre esa persona y yo, o esa situación y yo… ¡Tal vez irreversible! La descarga de ira me hará sentir increíble en ese momento pero seguramente cuando el foco se enfríe y tenga que cambiarlo me sentiré fatal. En el mejor de los casos puede que pida una disculpa, hay quienes ni siquiera se dan el permiso de reconocer que causaron un caos, pero esa… es otra historia.

¿Cuántas veces no hemos dicho cosas de las que al minuto ya estamos arrepentidos?. Nos excusamos diciendo: “me ganó el coraje, quise ponerlo en su lugar, no sé que estaba pensando…” y sí, sucede, es nuestra naturaleza pero en el inter podemos causar mucho daño alrededor sólo por satisfacer ese deseo primitivo de sentirme superior. Cuando dejo que mi naturaleza reactiva se manifiesta estoy incentivando mi deseo de recibir, sólo estoy pensando en mi, en lo que me importa a mi, lo que necesito yo y eso traducido es puro EGO, en ese momento le diste de comer, habrá ganado un punto más (o varios) y habrá creado más distancia entre tú y el otro… ¿Lamentable no?.

El foco dará la vida que tenga que dar si le ponemos esa resistencia, es decir; podré recibir en mi vida la luz con la plenitud que quiero cuando tenga la capacidad de frenar mi deseo de recibir para satisfacer mi deseo inmediato y digo NO… Después vendrá a mi, si es que así me corresponde de forma genuina y duradera ¿que maravilla no?. No es magia, son leyes universales.

La idea es que esos cinco minutos de reactividad, logremos transformarlos en una acción proactiva. Cinco minutos o menos en la que “ganaste” una discusión te puede llevar al cielo (por un momento) y después al infierno, es decir al vacío por mucho tiempo y así es como comienzan las adicciones de todo tipo, al control, a la mentira, al juicio… Se vuelve un circulo vicioso, quieres más, entonces te vuelves obsesivo, después vuelves a quedarte vacío y ahí vamos otra vez por más y cada vez más. Ir en contra de mi naturaleza reactiva puede que traiga las bendiciones que deseamos en nuestra vida, es todo un arte difícil de dominar, algunos días fallaremos y otros saldremos victoriosos, satisfechos de haber logrado cambiar lo que tanto caos trae a mi vida, ya sea ir de una relación a otra, salir corriendo por que las cosas no se hacen a mi modo o por que implica mucho esfuerzo, así vamos de un lugar a otro siempre repitiendo el mismo esquema y la cosa se va complicando cada vez más… Antes de querer ganar una discusión, de querer manipular, mentir para que todo salga a tu favor, detente por un momento y piensa si quieres en realidad cambiar la situación financiera o emocional de tu vida de raíz o darle un placebo en lo que llega el siguiente momento de vaciedad.

Acciones diarias de este tipo nos llevaran sin duda a mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás pero definitivamente, nos elevarán al siguiente nivel. Al probar la satisfacción de algo que nos ganamos con nuestro propio esfuerzo, rompiendo con nuestro comportamiento natural romperá con el deseo de gratificación instantánea, misma que como llega, se va y que muchas veces no nos hace sentir los seres más felices ni los mejores sobre la tierra.

Fecha de Caducidad

Dicen por ahí que hay más tiempo que vida… Quizás esto sea verdad pero si en realidad el tiempo que estamos en este plano no nos ocupamos de hacer lo que realmente venimos a hacer ¿De qué sirve tener tiempo y tener vida?

Los tiempos son relativos e imperan, cuando volteas la cara y se te han ido los años. ¿A caso, no el tiempo vuela? Cuando analizamos nuestra vida y nos damos cuenta que no hemos “hecho nada” que nos haya convertido en una mejor versión de nosotros mismos, cuando no hemos cambiado absolutamente nada y somos los de siempre, los mismos…

Las oportunidades tocan a nuestra puerta una y otra vez, a veces por miedo o desidia las dejamos pasar, otras veces hay sucesos que llegan a nuestra vida algunos de forma sutil y muchas otros de forma intempestiva, te has puesto a pensar ¿por qué?.

Esos acontecimientos o accidentes que suceden no son casualidad, no es que el Universo no tenga nada que hacer o te esté haciendo bullying. ¿Te has puesto a pensar por qué vives situaciones similares una y otra vez? ¿Por qué te encuentras siempre con el mismo tipo de jefe, el mismo tipo de parejas, la misma situación económica, los mismos problemas? ¿Te has puesto a pensar que posiblemente exista una razón por la cual vivas situaciones similares una y otra vez, pero te has dado cuenta que estas experiencias van tomando un grado mayor de intensidad?

El Universo tiene sus formas… Esas “formas” son para llamar nuestra atención a algo que ya hemos vivido repetidamente y que el resultado sigue siendo el mismo. Muchas veces al no poder ver o no querer ver lo que quiere decirnos, la lección llega a nuestras vidas con más intensidad y normalmente lo que hacemos es pensar… ¿Otra vez esto?. ¡Caray, me volvió a pasar lo mismo!. Pero esta vez lo perdí todo ó esta vez perdí definitivamente a una persona importante, ó es más difícil resolverlo. ¿Por qué a mi? En lugar de preguntar… ¿Para qué esta sucediendo esto otra vez? La respuesta es que algo no hemos modificado en nosotros mismos y la noticia es que seguirá pasando mientras no tomemos responsabilidad y acción ante tal cosa hasta que, como todo, también las lecciones e intentos por despertarnos tienen fecha de caducidad.

Cuando el Universo te hable, escúchalo. El día que deje de hacer intentos por sacudirte, preocúpate… por que te habrá dejado “tranquilo” y se habrá dado por vencido pero con ello tu vida tampoco mejorará, se te habrá acabado el tiempo para resolverlo, habrá expirado.

Toma las lecciones que el Universo te da, los mensajes… Puede que no entiendas nada y que no veas claro. Entonces, pregunta… ¿Con que fin estoy viviendo esto? ¿Qué es lo que quieres decirme o enseñarme? ¿Por qué está tal persona en mi vida, para qué? Las respuestas llegarán…

Los momentos se van y no vuelven más, las oportunidades igual así que tómalas por que… ¡El tiempo expira! Las oportunidades también tienen fecha de caducidad.

Tirar la Toalla

Todos hemos experimentado en algún momento de nuestra vida el cansancio o agotamiento después de intentarlo una y otra vez, la frustración ante la misma respuesta negativa al desear ingresar a la Universidad o a un trabajo… a punto hemos estado de tirar la toalla cuando una voz interna nos dice, espera, dale una oportunidad más.

Historias de cantantes, actores, la misma historia de “La, la, land” lo cuenta, ¿recuerdan? Todos lo hemos vivido, con un novio, en alguna tarea y aquí justo aquí cuando estamos a punto de tirarlo todo por la borda hay una de las claves más importantes para poder manifestar nuestras metas y hacer nuestros sueños realidad: “perseverancia”.

La perseverancia puede hacer la diferencia entre lo que es y lo que pudo ser. No estoy hablando de aferrarse sino de no darte por vencido. Muchos de los más grandes talentos de este mundo, fracasaron una y otra vez pero nunca se dieron por vencidos (aunque seguramente paso por su cabeza muchísimas veces). Aquellos a quiénes hoy observamos disfrutando de sus sueños hechos realidad, no tiraron la toalla ni siquiera en el momento que el camino se veía más sinuoso, poco claro o complicado.

Sé lo difícil que significa levantarse una y otra vez, sé lo cansado que es… Sé lo doloroso que puede ser reponerte después de cada rechazo e ir dando tumbos sin tener el panorama claro… estar en la incertidumbre y sólo con un tremendo deseo de estar bien, pero por más complicado que sea el momento en el que estés, son justo esos obstáculos los que necesitamos para subir al siguiente nivel de autoestima y confianza. Después de un tiempo echas un vistazo para atrás y te das cuenta de que lo has superado. El secreto está en hacer parte de la misma fuerza las caídas y las levantadas, ya que la cantidad de fuerza implementada en ello, el trabajo duro que estemos dispuestos a realizar será proporcional al tamaño de nuestros sueños y por supuesto hacerlos realidad.

De hecho, esos obstáculos y desafíos nos darán las recompensas más dulces, a veces sólo basta con hacernos a la idea de pasar por el proceso para que el universo nos lo haga más dulce o nos lo conceda. Pero sí debemos esforzarnos por ello pues sin duda valdrá la pena, tal vez no llegue del color que queríamos, tal vez no es exactamente del tamaño que deseábamos pero siempre, siempre estará hecho a la medida, justo lo que necesitamos y, sin duda, valdrá la pena por que también habremos dejado miedos, obstáculos y habremos crecido.

Cuando sentimos el deseo de rendirnos, por lo general estamos a punto llegar al objetivo. Cuando estés a punto de tirar la toalla recuerda que: siempre es más oscuro antes del amanecer.

Las pérdidas: el camino al cambio

Cuando pasamos por una pérdida es fácil asumir que estamos solos, aunque en realidad nunca lo estamos.

Nos encontraremos con muchos tipos distintos de pérdidas en nuestra vida, por ejemplo, la pérdida de un trabajo, un ser querido, una oportunidad o un amigo, elementos que forman parte de la vida. Sentimos el dolor de la pérdida cuando nos hemos apegado a algo, ya sea físico, mental o emocional. Una vez que conseguimos un buen trabajo, queremos conservarlo.

Después de encontrar un gran amor, pretendemos permanecer comprometidos por el resto de nuestra vida. Pero sentirnos cómodos con estas cosas nos da una falsa sensación de seguridad. Si tan sólo todo permaneciera de esta manera para siempre…solemos pensar. Sin embargo, nada es permanente, el cambio es una constante, más cuando las cosas parecen estables sin movimiento por años, necesitamos cambiar, seguir avanzando para poder crecer, si es de la mano del mismo amor, hasta la misma relación debe evolucionar.

La clave para la sanación después de una pérdida es cambiar nuestra perspectiva, sería lo ideal. Perder a alguien o algo no es el final de la vida, sólo el final de un capítulo y el inicio de uno nuevo. La sanación no puede comenzar hasta que aceptemos que estamos avanzando hacia un nuevo capítulo y que es el momento de pasar la página. Para esto se necesita una gran cantidad de certeza. Sólo en ese momento podemos comenzar a conectarnos con la sanación que el Universo tiene para nosotros.

El Creador, La Luz o como cada quién quiera llamarle, quiere que crezcamos y puede que cierre una puerta en nuestra vida para llevarnos a un cambio. Pero cuando esto ocurre siempre se abrirá otra puerta. A veces la pérdida realmente significa cambiar algo viejo por algo nuevo. Aunque no te parezca así cuando estás pasando por el dolor y sufrimiento, lo que recibes a cambio suele ser una gran bendición (aunque tampoco lo puedas ver). Parte de la sanación es tener certeza en que aunque quizá no entendamos por qué los eventos se desarrollaron de esa manera, la vida nos está guiando hacia la transformación a través del dolor de la pérdida.

Nada es para siempre, la vida en la tierra no es permanente. De hecho, el 99% de la realidad está más allá de la percepción. El mundo del 99% está lleno de Luz espiritual infinita, es perfección pura. En contraste, lo que vivimos aquí en la tierra es sólo el 1% de realidad. La realización es sólo temporal en el mundo del 1%. Aquí pasamos por dolor y sufrimiento, los cuales podemos aliviar por medio de la conexión con el mundo del 99%, es decir, la conexión con la Luz.

Cuando pases por una pérdida, rodéate de gente que te alegre. Deja entrar la Luz. Pasa el tiempo con amigos y familiares que te apoyen o escucha tu música favorita. Tómate el tiempo para absorber el mundo exterior. Algo tan simple como salir a caminar puede ayudarnos a conectarnos con la belleza de la naturaleza y, en consecuencia, con la Luz.

Agradece las cosas buenas que llegan a tu vida. A pesar de tus pérdidas, siempre hay bendiciones por las cuales estar agradecido. Presta atención a lo que tienes en lugar de a lo que no tienes, así profundizarás esa conexión. La gratitud es una de las maneras más seguras de aumentar las bendiciones y la Luz en tu vida.

El dolor por una pérdida puede ser un camino largo y difícil de recorrer, depende de cada quién pero si evadirlo, date tiempo y se paciente que en algún momento el dolor pasará y que La Luz estará cerca de ti en cada fase del camino. El dolor, aunque incómodo es la prueba de que estás creciendo. Deja ir lo que ahora es tu pasado, dirige tu mirada hacia la Luz y permite que comience el proceso de sanación.

La Zona de Comodidad

Todos hemos escuchado e incluso vamos diciendo por ahí aquello de: “Los milagros comienzan donde termina tu zona de comodidad”. Este dicho se ha convertido en una especie de slogan espiritual y resulta ser verdad, pero lo que muchos fallamos en preguntar es: ¿Por qué? ¿Qué necesidad? ¿Por qué tenemos que sentirnos incómodos? En realidad ¿Nadie quiere sentirse incómodo o sí? Si estamos en esta vida para disfrutarla y vivirla al máximo, por qué habríamos de ponernos incómodos. La vida es mucho más fácil desde nuestro estilo de vida, sin conflictos, con nuestras familias, inmersos en nuestra rutina usual y sí, sin movernos de nuestro cómodo sofá.

Desafortunadamente, en este mundo nada llega a nuestras manos servido en una bandeja de plata, y si es así, las probabilidades de sentirnos realizados o satisfechos por ello son muy pocas. Un hijo que recibe las riendas del negocio exitoso de su padre no sentirá el mismo orgullo ni la misma pasión por su éxito en comparación con alguien que pone su sangre, sudor y lágrimas para llegar a la cima. ¿Les suena familiar?

Cuántas personas conocemos que sólo viven a expensas de los demás, de lo que les puedan dar los demás, de sacar provecho de la posición o de las situaciones por unas cuantas migajas y ¿cuánto les dura aquello que no se han ganado con su propio esfuerzo?.

Mientras más trabajamos por algo más plenitud sentimos por ello. Éste es el verdadero significado detrás de salir de la zona de comodidad. Si permanecemos en el mismo lugar cómodo en nuestra vida, no podemos movernos hacia adelante para lograr cosas más grandes y mejores.

Tenemos la habilidad de crear y manifestar el tipo de vida que realmente queremos para nosotros y para eso estamos aquí, pero para hacerlo, necesitaremos entrar en el campo que existe más allá de nuestra comodidad, más allá de nuestras limitaciones y más allá de nuestra mente racional.

Como dicen… Si deseas algo que nunca has tenido, tendrás que hacer algo que nunca has hecho.

Los Grandes Logros

Algunos días nos resulta muy claro cómo podemos mejorar la calidad de nuestra vida, así que ponemos todo el empeño. ¡Estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario! ¿Han sentido esa determinación y compromiso? A veces sucede cuando iniciamos una nueva etapa, un nuevo año o simplemente por que es lunes y los lunes comenzamos la dieta o lo que sea que hayamos dejado a un lado durante un tiempo o toda nuestra vida, Así que, es en esos momentos que nos inscribimos en un gimnasio, realizamos nuestra lista de pendientes o programamos tiempo en las noches o cualquier otro momento del día para hacer ese cambio de hábitos que hemos postergado. ¿Cómo es posible que pasemos de estos momentos de determinación y fuerza de voluntad, a membrecías de gimnasio que nunca se utilizan, tenis sin usar, comida saludable pudriéndose en nuestro refrigerador, lista de más pendientes sin completar y noches mal dormidos frente a la televisión, sin ningún cambio a una vida mejor a la vista?

Aquí algo que no nos dicen cuando tenemos la intención de hacer un cambio en nuestras vidas: “El cambio es un proceso que requiere de mucha resistencia”.

Ver lo que necesitamos cambiar es la primera parte de ese proceso. La segunda parte es comprometernos con ese cambio. Es durante este tiempo que recibimos un estímulo de energía inicial. Nos sentimos con la facultad, vemos todo lo que somos capaces de hacer y nos sentimos en la cima del mundo.

La tercera parte del proceso es: La gran prueba. Y desafortunadamente es aquí donde la mayoría de nosotros se rinde.

Para que el cambio sea real, tenemos que ser probados. Si nos apegamos al cambio en los momentos en que no queremos hacerlo, es cuando la verdadera transformación ocurre. Para que quede más claro, el cambio ocurre cuando realmente queremos dormir pero en lugar de ello nos levantamos y vamos al gimnasio o cuando sentimos la procrastinación pero decidimos realizar sólo otra cosa de la lista de quehaceres, sí de esos pendientes que parecen no terminar jamás. Éstos son los momentos en los que la energía que sentiste al comienzo regresará a ti incluso más fuerte de lo que era antes. ¡Haz la prueba! Con cada obstáculo que decides vencer, invitarás más alegría a tu vida y más fuerza para continuar.

Los grandes logros nacen a partir de esfuerzo de resistencia.

Es en los momentos en que más queremos rendirnos que podemos manifestar milagros en nuestras vidas si simplemente resistimos.

Esto también es para bien

Esto también es para bien.

La anterior es una frase que muchos de nosotros hemos escuchado decir en algún momento en nuestra vida por parte de nuestra familia, amigos y muchas veces es utilizada como un slogan espiritual, al igual que aquella de “esto también pasará” y en realidad, tiene el potencial para ser mucho más que eso.

La verdadera prueba de la certeza no ocurre en los momentos en que todo está saliendo perfectamente bien, sino en los momentos en los que parece que todo a nuestro alrededor se viene abajo. Dije “parece” porque todo ello es, de hecho, una ilusión. La mayor parte del tiempo, cuando las cosas parecen estar derrumbándose, en realidad están simplemente alineándose, aunque no podamos percibirlo, aunque no podamos creerlo, así es.

Existen muchos claros ejemplos de lo anterior. Un hombre pierde su vuelo, está molesto porque tiene muchas cosas que hacer en su lugar de destino y muchas de estas cosas dependen de él. En el escenario más trágico, el avión que no pudo abordar se estrella. En el mejor de los escenarios, conoce a alguien especial que estaba destinado a conocer en su siguiente vuelo. Quizás nunca sepamos por qué perdió su vuelo, pero definitivamente existe una razón. El universo no se equivoca aunque a veces creemos que conspira en nuestra contra. No siempre podemos ver la película completa, pero necesitamos recordar siempre que existe una.

El camino espiritual nos motiva a recordar que existe un aspecto positivo asociado a cada evento y a confiar y apreciar que el universo siempre trabaja en nuestro beneficio. Podemos utilizar estos momentos para que crezca nuestra certeza en la vida, el Creador o como quieran llamarle, siempre quiere lo que es mejor para nosotros, sin importar cómo puede verse o sentirse a través del lente de nuestra perspectiva limitada.

Esta es la razón por la cual un antiguo dicho reza: “Esto también es para bien”, es mucho más que un slogan. Cuando lo creemos con todo nuestro corazón y nuestra mente, activamos una tecnología espiritual que nos asistirá para que experimentemos lo bueno en todo lo que ocurre.

Y si, todo es para bien.

No tenemos que verlo enseguida. Simplemente tenemos que confiar en ello.

Detrás de la adversidad

Justo ahí detrás de la adversidad o en ella, están las bendiciones, pero la nube negra en la que nos encontramos en ese momento no nos dejan verlo, así que contar nuestros desafíos o momentos difíciles son algo para agradecer aunque aparentemente no nos dejan nada, es todo lo contrario, son esas experiencias las que nos hacen ir al siguiente nivel, siempre y cuando así decidamos tomarlo.

Es importante contar tus bendiciones. Esto es lo que atrae más bendiciones. Esto también promueve una actitud positiva, una naturaleza proactiva y una habilidad para experimentar todo lo bueno que está a tu alrededor.

Si uno realizara una lista de sus bendiciones podría incluir a la familia y a los amigos, la carrera y los logros, la salud, la prosperidad, las posesiones materiales o la sabiduría que ha cambiado su vida para mejor. Pero ¿Cuántos de nosotros toman en cuenta a las adversidades cuando se trata de pensar en todo por lo cual debemos estar agradecidos?

Cada dificultad que has experimentado en el pasado te ha traído hasta donde estás el día de hoy. Quizás te hizo más fuerte, más sabio, más empático o menos prejuicioso. Tal vez te trajo a un mejor lugar al alejarte de un mal camino en el que te encontrabas. Cualquiera que sea el caso, no debería haber duda en ti de que los obstáculos y las barreras que una vez nos desafiaron, al final nos sirvieron para bien.

Cada uno de nosotros tiene la habilidad de tomar cualquier caos en nuestra vida y convertirlo en una bendición, comenzando con simplemente entender que ya es una bendición.

Cualquier oscuridad que experimentamos nos guía hacia la Luz.

Cuando cuentes tus bendiciones, incluye las adversidades. Aquello que nos desafía el día de hoy nos hace mucho mejores mañana.

¿Qué es la Libertad?

Muchos creemos que “libertad” significa hacer y decir lo que nos venga en gana, a la hora que queramos y donde nos plazca sin importar si afectamos a otros con nuestras acciones o si lastimamos con nuestras palabras. ¿Hasta donde podemos medir nuestra libertad de ejercer nuestro derecho por el simple hecho de ser como somos y punto, pasando por encima de los demás?

En realidad libertad significa no ser esclavos o presas de situaciones, circunstancias cotidianas o de lo que por años llevamos arrastrando. Todos sin excepción a diferencia de lo que conocemos como “libertad”, no somos libres del todo más bien somos esclavos en niveles distintos de nuestro egoísmo, traducido en… distintas formas de ser.

Para ser más claros, aquí comenzamos con la pregunta ¿Tú que tan libre eres? Qué tan libre eres de tus miedos que no te dejan avanzar o te paralizan al momento de tomar una decisión, de las máscaras sociales que nos ponemos todos los días para ganar el reconocimiento del jefe, la pareja, amigos y familiares. ¿Eres esclavo de tus celos, de la envidia hacia los demás, de la ira cuando vas al volante o cuando alguien te toca un punto sensible, te detona y te hace estallar, de tus reacciones? De los apegos al no poder vivir sin la persona que amas, del control que deseas tener sobre tu pareja o amigos. ¿Eres esclavo de la constante necesidad de tener la razón por sobre todos? ¿Vives prisionero del orgullo, del rencor que no te deja pasar al siguiente nivel y perdonar, de los proyectos inconclusos, de la apatía, de sentirte menos, de las dudas? ¿Eres esclavo de la flojera, de la desidia que te invade cada día al querer levantarte a hacer ejercicio, eres presa de los malos hábitos, de las mentiras, de tus límites auto impuestos, de tus creencias que no te dejan ser flexible y abrirte a nuevas experiencias o puntos de vista?. ¿Vives prisionero de tus adicciones no sólo a utilizar drogas, a los cigarros o al alcohol sino adicto a una relación que no te deja avanzar, a robar no sólo cosas materiales sino tomar la energía de otras personas, a robar el tiempo de los demás. Eres esclavo del dinero, de la preocupación de tu situación económica, del pretender ser alguien que no eres, de las apariencias, de la adulación, de tu ego…? ¡Y la lista puede continuar!

Esta semana es un buen momento para hacer una introspección acerca de las cosas en las que somos esclavos, trabajar en ellas y experimentar la verdadera libertad, dejando atrás aquellas cosas que llevamos años en tratar de modificar y que no hemos podido. Depende de cada uno de nosotros actuar y lograrlo, trabajar en nuestra lógica que nos dice que nada puede cambiar, de nuestros 5 sentidos que constantemente nos engañan y nos dice que las cosas son como son y no hay más… incluso una enfermedad.

Entonces, ¿qué tan libre eres en verdad?

Dar y recibir consejos

Dar consejos puede ser una oportunidad para compartir nuestra opinión y perspectiva: decirle a los demás lo que de verdad pensamos. Pero dar y recibir consejos puede ser algo muy delicado. Ambas cosas requieren de mucha conciencia y consideración. La verdad es que muchas veces somos más abiertos a dar consejos que a recibirlos. Incluso cuando pedimos un consejo, si ya tomamos una decisión, usualmente hay muy poco que los demás puedan hacer para disuadirnos de lo decidido ó de lo que pensamos. Hablando desde un punto de vista kabbalístico, ya sea que estés dando o recibiendo el consejo, cada intercambio es una oportunidad para aprender y crecer.

Para poder estar completamente abiertos a los consejos, es importante que dejemos ir nuestras nociones preconcebidas de cual rumbo de acción deberías tomar. Esto no quiere decir que ignores tus instintos. Simplemente mantente abierto a la sabiduría que un amigo, mentor o ser amado, quiere compartir contigo. Después de que hayas escuchado, si todavía sientes que deberías seguir con tu plan original, entonces hazlo. Es más probable que te sientas más confiado con tu decisión una vez que hayas considerado otras opciones. Los kabbalistas enseñan que cada intercambio, no importa qué tan pequeño sea, es una oportunidad para nosotros de crecer. Los consejos pueden revelar información nueva sobre nosotros y la situación, incluso si escogemos no seguirlo. Al dar un consejo es crucial evitar el juicio y poner a un lado los prejuicios personales, manteniendo en mente sólo el bienestar de la persona. Cuando otros se sienten escudriñados, muchas veces alzan una pared para protegerse y hay menos probabilidades de que acepten un consejo. Ponte en esa situación. Pregúntate a ti mismo: ¿cómo se siente? ¿Cuáles son los pros y los contras? ¿Cuáles son sus preocupaciones? “Cada vez que nos ponemos en los zapatos de otra persona”, dice Michael Berg, “el esfuerzo que hacemos al sentir su dolor, elimina una cortina imaginaria que nos separa de ellos“. Sentir empatía con su situación y permitir que la compasión nos guíe, permite que nuestras palabras y nuestra guía sean escuchadas con un corazón abierto. Muchas veces ayudar a alguien a encontrar su propio plan de acción es la manera más efectiva de aconsejar. Pregúntale a alguien que necesite ayuda qué acciones pueden hacer para remediar la situación. Llévalos a identificar los pasos que traerán más Luz. Todos nos sentimos con más poder cuando solucionamos nuestros propios dilemas y escogemos nuestro propio camino. De esta manera no le habrás dicho a alguien qué hacer, sino que simplemente lo habrás guiado hacia sus propias respuestas. Dar y recibir consejos es una oportunidad de conectarnos con otros. Al hacerlo, nos transformamos y expandimos nuestra capacidad para recibir Luz y traer más Luz al mundo. “Nuestro trabajo no es juzgar las acciones de otros; nuestro trabajo es escuchar más allá de las palabras”. – Karen Berg

El propósito de las relaciones

Todos queremos amor en nuestras vidas, toooodos hasta el más ‘Grinch’ del planeta desea ser amado, aunque odie aceptarlo, de hecho son quienes más amor suplican con sus acciones, quienes más carentes de cariño han estado en su vida, así que bajo esta premisa, todos buscamos el amor. A veces lo buscamos teniendo una relación con una mascota que sabemos jamás nos causaría daño, con la comida o algunos vamos saltando de una cosa a otra así como de una persona a otra buscando con quien realmente completarnos, pero… ¿Cuál es el propósito real de las relaciones? Muchos vivimos pensando que el propósito es la relación en sí, es decir, que el fin o el objetivo es conseguir una relación, no importan cómo ni con quién, aquí es dónde debemos preguntarnos ¿Para qué queremos una relación? ¿Para no estar solo?, ¿Para tener con quien ir al cine?, ¿Para disfrutar de una cena? En realidad, las relaciones son una herramienta para poder llevar a cabo lo que venimos a hacer aquí en este plano físico (no estamos aquí por casualidad) y existen con el fin de ayudarnos en nuestro proceso ¿Por qué? Por qué las relaciones despiertan mucha incomodidad en nosotros, los casados, los que viven en pareja, los que llevan muchos años juntos lo pueden confirmar. No es fácil tener a lado 24/7 a alguien con quién compartes el espacio, la cama, las responsabilidades, a alguien que constantemente te hace ver tus fallas, es por eso que muchos terminan las relaciones cuando la cosa comienza a ponerse seria y empieza a existir un compromiso, pero es justo ese compromiso y esa incomodidad la que debemos tomar como ventaja hacia nuestro proceso individual.

El propósito de las relaciones en nuestra vida, entre otras cosas, es ayudarnos a conocernos a nosotros mismos, esa interacción me permite ver en que área de mi vida estoy estancados, dónde no he podido avanzar, en dónde pierdo la paciencia, la tolerancia, el respeto, hasta dónde llega mi afán de querer tener la razón, hasta dónde soy capaz de ceder y compartir.

En general las personas con las que nos relacionamos nos me recuerdan todo el tiempo lo que vinimos a hacer, que es lo que me resulta incómodo, que me cuesta trabajo y en que debo cambiar, así que… para la próxima vez que trates de salir corriendo de una relación que comienza a tener desafíos, en dónde se ha terminado la adrenalina, la chispa del enamoramiento, piénsalo 2 veces, posiblemente sea la oportunidad para seguir avanzando y transformarte.

Mucho hay que decir de este tema, ya será en otra ocasión.

¡Hasta la próxima!

Podemos Cambiar

Hay cosas que definitivamente no marchan en nuestras vidas, nadie tiene una vida perfecta y todos queremos estar mejor. Pero de lo que debemos estar ciertos para poder cambiar las cosas que deseamos sean distintas, es que cada cosa en nuestra vida tal cuál como se encuentra hoy en día, buena o mala, es sólo el efecto, el resultado de todas las semillas o decisiones que hemos tomado anteriormente, pero al no conocer las reglas de la vida, las leyes universales, no entendemos como podemos estar en este punto, es decir, si hoy sigo preguntándome si estoy en la relación correcta, si me siento inconforme de cómo van las cosas en el trabajo, si he perdido la salud, si me voy quedando solo y no sabemos por dónde comenzar para poder obtener otro tipo de resultados, es momento de cambiar y la buena noticia es que todo lo podemos cambiar.

No es fácil, requiere de esfuerzo, de hacer un verdadero examen de conciencia, de hacernos responsables, de salir de nuestra zona cómoda, de pedir una disculpa si es necesario, de tratar de resarcir los daños, estar alerta día a día para no cometer los mismos errores y volver a tomar las mismas decisiones que nos tienen hoy atorados dónde no queremos estar.

Lo que estamos viviendo en este momento es directamente proporcional a como concebimos la vida, a lo que creemos o pensamos que es. Sólo está en nosotros cambiarlo.

Una de las leyes más importantes a poner en práctica para iniciar es la Ley Causa y Efecto. Misma que asumimos que entendemos a la perfección pero que al llevarla a la práctica diaria y estar consciente de ello, el panorama puede ser distinto. Desde como tratamos al señor que nos carga la gasolina, la forma en cómo despertamos e iniciamos el día, etc. Normalmente nos enojamos por que las cosas no salen como queremos o caemos en el papel de víctima. Tratamos de culpar a los demás por lo que pasa a nuestro alrededor. Para cambiar lo que no me gusta debo comenzar dentro de mi.

Si queremos tener en nuestra vida el paquete completo, es decir, no sólo una casa sino la energía que se siente de un hogar, si deseo tener cierta posición en el trabajo y éxito pero con la energía del reconocimiento, si queremos tener una pareja con la energía de amor, comprensión, apoyo y crecimiento debemos conectar con las cosas correctas. No se puede esperar que salgan limones si sembramos las semillas en una silla de metal, así de sencillo. En realidad lo que buscamos de la vida es sentir la energía que nos hace sentir plenos y llenos, esa energía en Kabbalah se llama Luz y todo tiene Luz. Todo tiene energía. El asunto es que a veces conectamos con la energía temporal que nos da comernos un chocolate, la gratificación instantánea de una noche de fiesta llena de drogas y alcohol que al día siguiente nos deja más vacíos, entre muchas otras cosas más que en realidad no se queda en nuestra vida. Esa energía que nos da el momento se desvanece con las horas, ese tipo de energía no genera el cambio que deseamos al contrario a veces sólo nos aleja más de ello.

Necesitamos dar un salto hacia un siguiente nivel de consciencia si es que deseamos cambios verdaderos, y no sólo tú te beneficiarás sino que beneficiaremos al mundo entero. Un pequeño cambio en tu interior, una adicción trascendida, un apego deshecho, repercute en todos lo creas o no.

La belleza de lo imperfecto

La mayoría de nosotros afortunadamente, tenemos metas. Posiblemente algunas de ellas son a corto plazo, otras a mediano o a largo plazo, esto nos motiva a continuar mejorando nuestras vidas, a seguir hacia delante por una razón y por ende enaltece nuestra esperanza pero… no debemos olvidar que por más que deseemos algo y hagamos todo lo posible en nuestras manos por que suceda, a veces simplemente no es, y siempre hay una buena razón para ello. Es decir, es importante tener objetivos y metas, alcanzarlas pero con algo en mente… “todo puede cambiar” y estar abiertos a que así sea, explorando nuevas posibilidades en el proceso, es lo que hace la diferencia.

No hay problema con aferrarnos y enfocarnos a nuestras metas fuertemente, el problema es que no podemos ver que sin importar lo que queramos, el universo siempre anhela darnos mucho más aunque muchas veces nosotros ni siquiera pensamos que lo merecemos.

Suele suceder que si no obtenemos exactamente el empleo que queremos, nos frustramos, no podemos ver la película completa del por qué… y posiblemente sea porque conoceremos personas esenciales a nuestro proceso en el empleo que sí conseguiremos. Si vivimos una ruptura es porque esa persona estaba destinada a enseñarnos una lección importante que nos llevará hacia nuestra alma gemela, aunque al momento no podamos sentirlo así.

Cada uno de nosotros tiene su propia idea de cómo debería ser la perfección, pero buscar las cosas perfectas nos aleja de muchas cosas imperfectas que nos harían perfectamente felices.

Hay momentos para todo en la vida, para plantar, para trabajar fuerte, para esforzarnos, y otras más para soltar, para aprender a dejar ir un poco. Así que recordemos, si los planes cambian de manera repentina, (por que muchos de nosotros así lo hemos vivido), es tiempo de ir con la corriente. En lugar de permanecer estancados dentro de nuestros deseos limitados, podemos adentrarnos en la abundancia ilimitada de todo lo que espera por nosotros y nos va a sorprender.

Consideremos todas las posibilidades, aunque no las podamos ver… están ahí, ¡pide verlas! La vida tiene mucho más para ofrecer de lo que podemos ver a simple vista.

El cambio requiere resistencia

Algunos días resulta muy claro cómo podemos mejorar la calidad de nuestra vida y ¡estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario! Es durante estos momentos que nos inscribimos en un gimnasio, realizamos nuestra lista de quehaceres, de pendientes o programamos tiempo en las noches para hacer algo productivo. ¿Cómo es posible que pasemos de estos momentos de determinación y fuerza de voluntad a membresías de gimnasio que nunca se utilizan, comida saludable pudriéndose en nuestro refrigerador, lista de quehaceres sin completar, libros o cursos en espera y noches adormilados frente a la televisión?

El cambio es un proceso, y uno que requiere de mucha resistencia.

Ver lo que necesitamos cambiar es la primera parte de ese proceso. La segunda parte es comprometernos con ese cambio. Es durante este tiempo que recibimos un estímulo de energía inicial. Nos sentimos con la facultad, vemos todo lo que somos capaces de hacer y nos sentimos en la cima del mundo.

La tercera parte del proceso es: “La gran prueba”, y es aquí dónde desafortunadamente la mayoría de nosotros se rinde.

Para que el cambio sea real, tenemos que ser probados. Si nos apegamos al cambio en los momentos en que no queremos hacerlo, es cuando la verdadera transformación ocurre. Ocurre cuando realmente queremos dormir pero en lugar de ello nos levantamos y vamos al gimnasio o cuando sentimos la procrastinación pero decidimos realizar sólo otra cosa de la lista de quehaceres. Éstos son los momentos en los que la energía que sentiste al comienzo regresará a ti incluso más fuerte de lo que era antes. Con cada obstáculo que decides vencer, invitarás más alegría a tu vida.

Los grandes logros nacen a partir de esfuerzo, de resistencia.

Es en los momentos en que más queremos rendirnos que podemos manifestar milagros en nuestras vidas si simplemente resistimos.

¿Lo intentamos?

La Importancia de las relaciones

Desde las asociaciones como el matrimonio hasta las interacciones con compañeros de trabajo, nuestras relaciones nos importan mucho más de lo que creemos.

Piensa en ello. Ya sea nuestro mejor amigo, nuestra suegra, nuestra abuela o nuestro cartero, las relaciones influyen mucho en determinar nuestra felicidad en un día cualquiera. Cuando nuestras interacciones son placenteras y pacíficas, somos felices, pero si surge un conflicto o si estamos molestos con alguien puede ser como si una nube negra colgara sobre nosotros.

El camino Kabbalístico no es uno de subidas y bajadas en el que un día nos sentimos arriba en el cielo y al siguiente estamos abajo en el basurero. La Kabbalah le dice no a las subidas y bajadas a cambio de una vida de constante evolución. Esto quiere decir que si nuestras relaciones son buenas el día de hoy, existe una forma de hacer que mañana sean incluso mejores.

La clave para construir lazos más fuertes con aquellos a nuestro alrededor es siempre estar creciendo. Al involucrarnos en un camino de transformación personal, nos volvemos menos reactivos con nuestras familias, nos volvemos más tolerantes con nuestros compañeros de trabajo, y nos comprometemos a mostrar compasión creciente hacia nuestros seres amados y finalmente, hacia la raza humana.

Ves, de hecho tenemos una responsabilidad con las personas en nuestras vidas para desarrollar nuestras almas, ya que esa es la manera en la que podemos elevar nuestras relaciones hacia niveles completamente nuevos.

Esta es, de hecho, la forma en que nos volvemos el mejor amigo, el mejor padre, el mejor compañero de trabajo, el mejor todo que podemos ser.

Nuestras relaciones en la vida pueden ser sólo tan buenas como nosotros lo somos.

El Amor Incondicional

¿A quién amas de forma incondicional?

Si te hicieran la pregunta anterior, puede que pienses inmediatamente en aquellas personas cercanas a ti, quizás tus padres, tus abuelos, tu pareja, tus hijos o tu mejor amigo. Estas son las personas que nos dan la mano cuando necesitamos ayuda, nos consuelan cuando caemos y nos dan ánimos en todo lo que emprendamos. Ellos conforman nuestra comunidad, nuestra familia y nuestro sistema de apoyo. Ciertamente no tendríamos éxito en la vida sin la conexión humana.

El Centro de Kabbalah enseña que debemos compartir con otros para construir relaciones fuertes y mostrar amor incondicional. La mayoría de nosotros podemos estar de acuerdo con esto, pero cuando echamos un vistazo con mayor sinceridad a nuestras acciones (especialmente hacia quienes están en nuestro círculo más íntimo), ¿cuántas acciones de compartir estamos llevando a cabo realmente?

Es parte de la naturaleza humana el deseo de recibir para nuestro propio beneficio. Este deseo puede complicar las relaciones y hace que seamos egoístas y desagradables. Por lo general, esto surge a partir de una sensación de carencia en nuestra vida; erróneamente creemos que quienes amamos pueden llenarnos y hacer que nos sintamos completos. Siempre necesitaremos amor, pero no lo recibiremos en una forma que nos dé plenitud hasta que aprendamos primero a compartir.

En lugar de un flujo constante de dar y recibir mutuamente, tendemos a enfocarnos en recibir, tratamos de convencer a otras personas para que nos amen o evitamos amar para protegernos de resultar heridos. Sofocamos a la otra persona, sentimos celos, exigimos o nos volvemos paranoicos. Michael Berg dice: “La mayoría de nosotros inyectamos una gran parte de egoísmo, de Deseo de Recibir para Sí Mismo, en nuestras relaciones, incluso con las personas que más amamos. Sin importar cuán puro sea nuestro amor hacia otra persona, si existe egoísmo adherido a nuestro amor, la relación está destinada a terminar”.

Uno de nuestros propósitos principales en esta vida es transformar esa tendencia en un Deseo de Recibir para Compartir con los demás, ¡una tarea que puede tomar toda una vida!

Debemos darnos cuenta de que nadie puede hacer que nos sintamos completos. La verdadera plenitud viene a partir de nuestra conexión con la Luz a través de acciones dadoras. Hasta que entendamos esto, nuestro ego seguirá creciendo, evitando que veamos la Luz que irradia desde el centro de nuestro ser, una Luz que estamos destinados a compartir.

A medida que comenzamos el proceso de transformar nuestro deseo, comenzamos a amar de verdad. El amor incondicional significa sacarte a ti mismo de la ecuación y dar amor sin ninguna expectativa o esperanza de recibir algo a cambio. Se trata de un intercambio desinteresado entre dos personas. El amor real significa que cada persona desempeña el papel de dador y receptor, independientemente de si se trata de una relación entre padres e hijos, marido y mujer, o dos amigos. Sin un continuo dar y recibir, no hay espacio para el amor.

Las relaciones que están basadas en la interacción de los egos crean separación. Cuando esto ocurre nos sentimos desconectados, desvalorizados y sin amor. Nos sentimos inseguros y comenzamos a actuar de manera egoísta para intentar sentirnos amados nuevamente. En lugar de intentar sacar el amor de la otra persona desesperadamente, intenta compartir tu propia Luz. Karen Berg dice: “Estamos aquí para aprender a dar a nuestros seres queridos la energía que les permita sentir que siempre serán parte de nosotros; incluso cuando estén de mal humor, molestos, dolidos, o aun cuando actúen como niños en vez de adultos. Este es el regalo del amor incondicional, y la única forma de recibir tal regalo es cuando somos capaces de darlo. Este es el tipo de amor que el Creador siente por nosotros”.

Cada uno de nosotros merece amar y ser amado incondicionalmente, pero el amor real no se trata de satisfacer nuestras necesidades personales; se trata acerca de reconocer el bien en el alma de otra persona y ayudar a que esta lo vea también. Cuando nos deshacemos de la necesidad de satisfacer nuestro ego, podemos compartir desinteresadamente y sentir la totalidad y la alegría del amor incondicional.

Ver a través de ojos ciegos

¿El vaso está medio lleno o medio vacío? ¿El automóvil es azul o verde? ¿Es un día hermoso o un día deprimente?

Todos vemos el mundo desde una perspectiva particular. Dos personas pueden ver exactamente la misma cosa o presenciar el mismo suceso y marcharse con impresiones completamente distintas. ¿Quién tiene la razón? ¿Cuál es la verdad?

Lo que vemos o sentimos varía debido a que todos somos diferentes. A veces las variaciones son pequeñas —como decir “papa” o “patata”—; ninguna de las opciones es incorrecta, simplemente son diferentes. Pero en otras ocasiones estas discrepancias tienen como resultado la pérdida de oportunidades o bendiciones que el Creador nos ha enviado.

Vemos el mundo a través de nuestro lente individual teñido con nuestras propias experiencias y nuestro ego. Los kabbalistas enseñan que nuestro ego puede evitar que veamos las cosas como realmente son. El ego tiende a desviar nuestra atención hacia la carencia, motivándonos a que nos enfoquemos en lo que falta en nuestra vida en lugar de enfocarnos en las posibilidades ante nosotros. Siempre hay puntos de vista diferentes de una misma situación. Es nuestro trabajo ir más allá del alcance de nuestro ego para ver nuestro potencial y el potencial en otras personas.

¿Por qué es esto tan importante? La manera en la que vemos el mundo está directamente relacionada con la manera en la que vivimos e interactuamos con el mundo. Cuando nos enfocamos en la carencia, se hace aún más difícil ver oportunidades y bendiciones. Además, esto puede convertirse en un hábito. Percibimos un falso sentido de seguridad a partir de la negatividad; si nunca esperamos recibir bendiciones, nunca nos decepcionaremos cuando las bendiciones no nos lleguen. Pero esto es una espiral en caída libre que de hecho nos aleja de las bendiciones que el Creador tiene almacenadas para nosotros y atrae la negatividad a nuestra vida. Al enfocarnos en lo que no tenemos nos volvemos ciegos a las bendiciones que sí tenemos.

Así que, ¿cómo comenzamos a ver lo que ni siquiera estamos seguros de que esté allí? Los kabbalistas enseñan que deberíamos conducirnos en la vida como si estuviéramos ciegos. Asumir que tenemos la historia completa nos lleva a tener una mente cerrada. Lo único que es seguro asumir es que hay otro punto de vista que aún no hemos considerado. Cuando nos enfrentamos a obstáculos en la vida, es difícil ver alrededor de ellos. Un pequeño accidente con nuestro vehículo agrega horas de papeleo y llamadas telefónicas a nuestro ocupado cronograma. Una gripe común hace que el estudio nocturno para los exámenes finales sea casi imposible. El tráfico inesperado hace que lleguemos tarde a una reunión importante. Los kabbalistas sugieren que abordemos situaciones como estas con “ojos ciegos”, sabiendo que siempre hay una bendición, una lección importante o una oportunidad positiva escondida en un contratiempo.

La verdad es que entendemos muy poco acerca del mundo espiritual. Al abrirnos a la posibilidad de que podríamos estar completamente equivocados con respecto a lo que consideramos como verdad, es más probable que notemos el trabajo del Creador y las bendiciones a nuestro alrededor, o que veamos una mejor solución para un problema.

Es fácil sentirse atascados de vez en cuando. A veces una oportunidad está justo enfrente de nosotros, pero no podemos verla porque nuestra visión espiritual es muy limitada. Sólo debemos alejarnos y ampliar nuestro campo de visión para observar que existe otro camino. Confía en que el Universo siempre te guiará hacia cosas mejores.

El mundo está lleno de bendiciones, cada una de ellas se encuentra ahí, ya sea que lo veas o no. Las oportunidades cruzan nuestro camino cada día. Al movernos hacia adelante lentamente, con los ojos bien abiertos y sabiendo que las apariencias engañan, es más probable que veamos las grandes cosas en este mundo que tenemos el potencial de alcanzar.

Pretende hasta que lo logres

En inglés la frase es: “Fake it until you make it” y refiere a fingir una y otra vez una actitud o acción hasta que un día, cuando menos lo esperas, lo que te afectaba deja de hacerlo, o lo imposible se vuelve posible.

Los Kabbalistas enseñan que los iguales se atraen, no lo opuestos, a esto voy por qué normalmente cuando actuamos de manera considerada, tiramos “buena onda”, hablamos afirmativamente o de forma positiva inmediatamente inspiramos el surgimiento de energía igual, o sea positiva. Estoy segura que en muchas ocasiones lo hemos experimentado y otras por más que actuamos de esta forma, no sentimos absolutamente nada positivo a nuestro alrededor. Entonces comenzamos a hacernos de pensamientos negativos o tendemos a pensar ¿Para qué o de qué sirve ser de tal o cuál forma si todos los demás pasan sobre mi o no me reconocen?… ¿En realidad cuál es la verdadera intención con la que actuamos?. El ego tiene muchas máscaras y no descansa jamás. Lo que no nos damos cuenta es que al envolvernos en esos pensamientos negativos, de igual forma como atraemos energía positiva (al ser positivos, logremos verlo o no), igualmente atraemos negatividad y todo comienza a ser un caos en nuestras vidas.

Es natural tener altas y bajas en la vida, después de todo somos seres humanos y las bajas son siempre oportunidades para aprender y crecer, si se elije verlo así. Sin embargo, si somos conscientes, un mal día puede convertirse en una mala semana, una mala semana puede convertirse en un mal mes, un mal mes en un año y el año en cinco y así toda la vida hasta que nos sintamos atrapados en una espiral hacia abajo sin aparente salida pero… todo está en nuestras manos, o en nuestra mente (para comenzar) en nuestra voluntad y en nuestras ganas de verdaderamente hacerlo sin esperar a que alguien venga a levantarnos del suelo y podemos romper este patrón fingiendo hasta lograrlo.

Pretende ser positivo hasta que de hecho comiences a sentirte positivo. Párate derecho y erguido, permanece abierto y sonríe hasta que tus pensamientos y acciones sigan tus ordenes. Antes de que te des cuenta, no tendrás que pretender más y tu positivismo limpiará el camino para muchas bendiciones y milagros… Y no solo eso, tu vida verdaderamente habrá cambiado. ¿Puedes intentarlo?.

Tempestad Sana

Dice el dicho que después de la tormenta viene la calma, y así es. La inteligencia más grande que puede existir, o sea, la naturaleza, nos muestra que después de un largo tiempo de quietud, tiene que venir una agitación que remueva lo que ya no está en balance o que ya no sirve a un propósito mayúsculo. A veces parece que no pasa mucho o que lo que se tendría que ir, es lo que permanece; pero no se vaya con la finta, ya que existe un diseño más allá de lo concebible por la mente.

El gran maestro Osho dice que la calma ni siquiera es un estado deseable, pues ahí no somos capaces de comprender los contrastes de la existencia, y la pasión por lo que amamos se puede ver ensombrecida por un apego enfermizo a que no pase nada. Un estadio en donde “no pasa nada” puede poner en riesgo la capacidad que tenemos para crear, pero principalmente para valorar lo que muchas veces tomamos por sentado: desde la respiración hasta quienes son nuestros más queridos compañeros de viaje. En contraste, un estado evolutivo está siempre lleno de rupturas al status quo, de retos y fricciones que nos hacen despertar cuando el estancamiento es demasiado.

 Tan sólo basta con revisar nuestra propia historia personal para ver que los eventos que nos sacudieron hasta lo más hondo, son aquello de donde han emergido nuestras cualidades insospechadas y el poder interior más grande. Muchas de las veces requerimos de tempestades para ser capaces de ver nuestra esencia y darle sentido a la vida, y también de aquilatar lo que realmente sana, lo que en verdad nos hace sentir vivos y experimentar las emociones más intensas. La calma permanente nos enceguece ante los milagros que ocurren a cada instante, y más bien nos congela en un estado parasitario donde únicamente se existe para comer, reproducirse, y morir.

Los cambios fuertes nos enseñan a voltear a ver hacia nuestras comunidades y grupos, y cómo es que ellos nos sostienen en momentos de revuelta; de ahí que también cobramos conciencia de la importancia fundamental de participar siempre en el bienestar y en la evolución de la comunidad y de nuestros círculos. La indiferencia es prima hermana del estado calmo donde no pasa nada, más que la vuelta una y otra vez de un círculo vicioso. Por eso no le tengamos resentimiento a los movimientos que vienen como un giro imprescindible para convertirlos en una espiral de crecimiento. Muy por el contrario, aprovechemos al máximo y con más conciencia los regalos del tiempo de e-moción, es decir, donde la energía se mueve hacia mejores rumbos.

Infidelidad

El porcentaje de infidelidad entre hombres y mujeres es similar, no es un asunto de naturaleza del género masculino y por años dado por hecho, en realidad tiene que ver con un profundo deseo de recibir que va mucho más allá de lo físico. Posiblemente ante este escenario las mujeres seamos mucho más discretas, mientras muchos hombres alardean, esa es la diferencia, pero en el fondo las razones siempre tienen que ver con carencias de algún tipo, mismas que no nos hemos encargado de corregir.

La excusas que normalmente encontramos para escudarnos es que en casa no encontramos lo que afuera sí. Eso que “nos hace falta” nadie, absolutamente nadie, ni nada, tendrá la capacidad de llenarlo y nunca será suficiente, no importa cuantos amantes tengamos ni de que tipo por qué eso que nos hace falta sólo podemos llenarlo nosotros mismos y así nos corresponde.

¿Qué dice la Kabbalah en cuanto a la infidelidad? No se trata de un tema moral, ni de culpas, de señalar o juzgar a nadie sino de ser conscientes y responsables de los efectos que nuestras acciones tienen en general. Se trata de energía.

Si nos conformamos con las horas que le sobran a la persona con la que nos involucramos, lo que nos pueda dedicar él o ella, aquí hay un mensaje claro en cuanto a nuestra autoestima (entre otras cosas) pero lo que pocos ven a profundidad más allá del placer temporal que te pueda dar un encuentro de esta naturaleza, que efectivamente está lleno de adrenalina y emociones desbordadas al nivel de los 5 sentidos, es que principalmente se trata de un asunto energético y no estoy hablando de la energía misma que sólo estos momentos nos pueden dar, ni del mundo de sensaciones que podamos experimentar. Lo que tenemos que saber es que se trata de un robo de energía y cuándo robamos energía que no nos pertenece, que es justamente lo que sucede al involucrarnos con una persona que está casada o tiene pareja o un compromiso previo con alguien más, eventualmente, en algún momento en la vida la tendremos que pagar… Simplemente porque estamos tomando algo que no nos pertenece.

Cuántas veces no hemos escuchado historias en dónde el placer y la satisfacción es tal que no podemos desengancharnos de esa situación que sabemos no nos lleva a ningún lado “aparentemente”. Que no nos lleve a ningún lado, es lo de menos, creemos que no pasa nada. En realidad si pasa y si nos lleva a un sitio, pero… Es muy probable que no sea al lugar que deseamos de plenitud constante, ya que a toda acción le corresponde una reacción del mismo tipo.