Blog Toño Esquinca: Morir o no morir

Morir con un cuerpo muy viejo o con un cuerpo muy joven parece marcar una diferencia enorme en la experiencia de vida, pero en realidad, en la magia de la configuración de la verdad, ambas experiencias son una vida completa, entera. Es decir que nada se ha perdido, jamás. Desde atrás de la cortina humana esto parece ser una crueldad de quien crea todo, pero eso es sólo una proyección de la mente dual en la vivencia material.

Lo que quiero decir es que cuando he muerto humanamente, en ambos escenarios, al salir de la película de la vida simplemente sé que viví el tiempo necesario en esa encarnación para cumplir o aprender, o experienciar algo específico. Es difícil de entender desde las ideas de la mente polarizada, pero desde otras dimensiones, así es.

Una conciencia recorre un viaje eterno y en ocasiones es mejor dejar la obra en cierto estado que alargarla sin sentido. Y se renace en un lienzo blanco. Se comienza de nuevo, pero con todo el aprendizaje de la comprensión de lo vivido en la experiencia terrestre pasada, es decir que no se empieza de cero, siempre hay ganancia.

Continuamente es el tema más doloroso de los seres humanos y, en situaciones como la que se vive actualmente, más. Sin embargo, es sólo cuestión de quién da un paso antes, y quién tardará un poquito más. Pero no hay nada oscuro, cruel, despiadado o frío en ello; sencillamente son cambios de sets, como cambiar la escenografía de un programa de TV.

Y lo curioso es que, cuando somos humanos, afrontarlo sin desviar la mirada nos ayuda a valorar el estar vivos, y empuja lo más sabio y certero de nosotros para que comande nuestros pasos. El ver de cerca que de pronto podemos perderlo todo, necesariamente nos pide conciencia para apreciar tener tan sólo un poco de ese todo.

Recuerdo en la memoria celular que en las vidas en donde me he sentido viejo o vieja, con un cuerpo cansado, podía revitalizarme al reconocer que aún me faltaban cosas por completar, emociones por conocer, y que tenía esa oportunidad a diferencia de gente muy joven que terminó su tarea mucho antes, así que incluso me pregunté si podía adelantar materias, por así decirlo, y la respuesta de la vida siempre ha sido: ¡Sí, claro que puedes!

Porque la conciencia puede cambiarlo todo, y todo es mente, como dicta la ley del mentalismo y como funcionan las leyes del Universo. Pero, ¿cuál es la manera de lograrlo? Yo, como Hédro, sin forma física, hice la pregunta antes de regresar de nuevo a un cuerpo humano; y la respuesta directa y nítida fue: perdona.

Aprende a perdonar, o, mejor dicho, a comprender de qué se trata toda la experiencia; aprende a saber que no se trata de si durará unos meses, unos cuantos años, o varias décadas, porque eso sólo es un “cómo”, o la envoltura del contenido que realmente importa; aprende a perdonar que sea un tiempo breve o que sea demasiado largo.

Aprende a perdonar que no todas las historias de amor se realizan en una vida, o que te traicione quien más amas; aprende a perdonar a quienes se burlaron de ti cuando te hizo falta un ojo, o a quien te llevó a la quiebra; aprende a perdonar porque con la comprensión, tu Ser como conciencia logra dar el paso de una zona cómoda a una zona de expansión sin igual.

No te pongas triste si crees que regresas muy rápido a la banca de las estrellas, o si te quedas, no sufras por quien se ha adelantado, pues recuerda que, terminando aquí, todos comenzamos de nuevo “allá”.

Reiniciar, cuando menos, es más

Menos asuntos pendientes, menos frases inconclusas, menos sentimientos sin expresar, menos quejas, menos para después, menos pesadumbre, menos incomprensión, menos inercia, menos abatimiento, menos egoísmo, menos apegos, menos ni para atrás ni para adelante, menos críticas destructivas, menos desaliento, menos sólo para mi santo, menos agresión, menos heridas abiertas, menos miedo y más amor.

 

Menos el proyecto que nunca hice, menos el perdón que no supe dar o pedir, menos soy feo, soy gordo, soy menos; menos así soy y nunca cambiaré, menos y por qué yo, y por qué a mí; menos tengo que tener razón, menos necesito que me reconozcan, menos me siento solo, menos me siento abandonado, menos mi vida no tiene sentido, menos nunca lo podré lograr, menos mi existencia es insignificante, menos me hace falta.

 

Menos pensar que algún día, en el futuro, vivirás como quieres sentirte. Porque esto no es más que una ilusión, y la oportunidad siempre es en el instante presente. Salimos del 2020, que suma cuatro, cuatro puntos, cuadrado, que es una representación de un cubo, que guarda, que encierra, que incuba, ¿te suena familiar? ¿Aprovechaste el cubículo del 2020 para algo bueno?

El 5 que suma este año 2021 se traza y traduce en la geometría como cinco puntos, o cinco puntas, un pentágono, y una de las ventanas de un dodeca-HÉDRO, que es la forma más dinámica de la materia, de hecho, el Universo tiene más esencia de un dodecaedro que de una forma amorfa, porque la forma del ADN también da giros en espiral, y como es arriba es abajo, en la auto-semejanza de todo lo que existe.

El movimiento que indica la forma pentagonal ¡es de velocidades increíbles! Así que todo lo que resuene en el interior, del color que sea, tendrá salida como un pincel que pinta un lienzo sin parar. Por eso: menos de lo que menos quiero y más de lo que más quiero, ¡convirtiéndome justamente en eso que quiero!

Menos frustración y más manifestación consciente, porque lo quieras o no, tus sueños o pesadillas se convertirán en realidad con la velocidad del pentágono, o la estrella de cinco puntas abriendo brecha con todo a su paso. Así que menos peso y más sangre ligera.

Avívate, anímate, revivifícate, aliéntate, empújate, aquiétate en paz, échate porras, dibuja tu pizarrón de sueños, proyecta, pero también acciona, muévete al ritmo de la caminadora del 5 para no caerte, y aprovechar la banda giratoria que nos hará los pasos más agigantados. ¿Hacia dónde quieres ir, ya lo sabes?

Anímate a soltar y a saltar. Soltar eso que te ata en el camino de las experiencias que tu alma quiere vivir. Vuelve a encender tu hoguera, la de tu interno, en tu centro del corazón, y calienta motores, porque lo que has creído que no podías crear, es posible con mucha mayor rapidez y nitidez. No me preguntes cómo o por qué lo sé.

Porque esto también viene de mi fuego en el centro del Ser, que somos, Uno, en todos, todos en mí, como yo en todos. Feliz, encantador, mágico, revivificador, y emocionante 2021. Aquí estoy yo, como siempre, como estás tú.

 

Blog Toño Esquinca: 2021

Tengo un recuerdo del futuro, dijo Hédro. ¿Cómo es posible recordar el futuro si aún no ha ocurrido? Es que como lo dije antes, el tiempo no es una línea continua hacia delante donde vamos cubriendo años –números- sino que se parece más a una especie de esfera que da giros en espirales infinitas.

Quiere decir entonces que a veces tenemos visiones de lo que ocurrirá porque de algún modo misterioso ya lo hemos visto. Por eso quiero expresar lo que siento para este año terrestre que está por venir, sin que sea una predicción, sino tal vez sólo una imaginación, un sueño.

Así que sueño que de manera colectiva tendremos un nuevo ciclo con una enorme cantidad de aprendizajes en la mesa, mucho más que cualquier otro año de nuestro tiempo en este cuerpo, y a diferencia de otros años donde comenzamos con una nueva empresa, proyecto de trabajo, estrenando objetos, renovando en el exterior, tenemos el regalo de las múltiples lecciones que hemos vivido juntos y como individuos, siempre en Uno.

No en todas las Eras se tiene esta oportunidad, así que el 2021 podremos tener la fortuna de estrenar pensamientos, estrenar creencias, estrenar emociones y sentimientos, podría decirse que es como los cambios externos a los que estamos tan acostumbrados, pero en el hogar interior, en lo más interno de Hédro y de ti como yo, de mí como tú.

Llevaremos a cabo, en una onda bastante sincronizada, es decir, casi al mismo tiempo, increíbles pasos para aterrizar la luz de nuestro interior.

En otras palabras, tendremos un maravilloso puente bastante real entre lo que somos por dentro y la conexión con lo que ocurre por fuera, porque aunque lo tengamos aprendido en la mente, si no lo palpamos o no está en la acción, esto también se queda como una creencia, uno más de los miles de millones de bits de información que forman nuestras creencias; pero ahora es diferente, pues desde la dimensión de creencias, todo lo que hemos cultivado por dentro se verá reflejado afuera como un hecho real.

Los sentimientos de desolación, de despojo, de cambios radicales, de esperas de cosas que nunca llegan, de desilusiones, de decepciones, de rupturas, de pérdidas, han hecho un enorme trabajo en la punta de lanza que abre el corazón, o sea, que no han sido para nada en vano. Por eso muchos nombran estos retos como bendiciones disfrazadas, pues lo son.

Esto quiere decir que son grandes agentes de remoción de desechos que funcionan aún a pesar de nuestra voluntad, así que es un poco como el trabajo del personal que recoge la basura cuando todos dormimos, y me refiero al dormir de conciencia, de tu propia conciencia. Así que ¿puedes imaginarte lo que encontrarás en una casa limpia? Es realmente emocionante.

Puedo envisionar un 2021 de mucho mayor balance, sin tanta cosa interior que estaba de más, y también de nuevas armónicas en tu canción interior, porque cuando no hay elementos que estorben, la música no se distorsiona y puede tocarse tu voz, tu canto, tu llamado interno con una nitidez mucho más pura.

Aunque por el momento no se vea, un virus afuera, fue el antivirus para adentro, en realidad ha sido un virus para despertar la conciencia. Y adentro, sólo estás tú, como yo, como todos en Uno: el Ser real y verdadero a todos niveles, o en otros términos, está tu conciencia. ¿Te puedes imaginar sobre la inmensa gratificación de poder ser tú, la conciencia, después de tantos y tantos años?

Felicidades por todo el trabajo valientemente realizado en este 2020 que hoy se cierra simbólicamente. Ha sido nada fácil pero, aunque ahora cueste trabajo verlo, ha sido muy provechoso. Imagina conmigo, sin miedo, porque contigo, con todos en Uno, lo puedo ver y sentir, como cuando comienza a asomarse el sol.

Blog Toño Esquinca: Amor

El amor abraza, cobija, el amor renueva la fe, el amor es capaz de sanar la enfermedad, las angustias, el dolor interno y externo. El amor es la llave que abre las puertas y la escalera que nos eleva a alcanzar los sueños más grandes. Desde la visión Melchizedek nuestra vibración de amor combinada con el amor de la Madre Tierra es lo que sana la oscuridad del alma y lo que nos cambiará de frecuencia para plasmar el ciclo de la Era Dorada de la que hablaron los Mayas.

Ahora que se acerca la celebración del nacimiento de Jesucristo, se hace alusión a su paso por la Tierra con mayor fuerza, pero en realidad debemos recordarlo y tenerlo presente a cada instante como el enorme Maestro iluminado que vino a encarnar el amor de formas que aún no acabamos de comprender, pero que vino a mostrarnos cómo a través de todas las virtudes del espíritu que vienen del amor, cualquier cosa es posible.

El amor en acción es lo que nos hace más crísticos, es decir, más cristalinos, para poder ser cada uno una posibilidad de la realización del amor a través de nuestros talentos, virtudes, y esencias. Con el amor es posible quemar nuestro karma o la consecuencia de lo que hemos hecho contrario al amor, al pensar en amor, sentir en amor, habar en amor, actuar en amor, ser amor.

Aunque no estemos entrenados para verlo o creerlo, todos somos uno y un mismo Ser, por eso el amor de Cristo lo llevó a abrazar al que menos amor merecía a los ojos humanos. Ama a tu prójimo como a ti mismo y de vuelta, no es sólo una de las lecciones más misericordiosas y compasivas del universo, sino la inteligencia suprema de saber que no hay división en la creación.

El amor es mucho más allá de lo que pensamos. Una vida que ha sido purificada por el fuego del amor cambia para siempre, a decir del Dr. Joseph Michael Levry, así que cada persona y todos somos capaces de encender la chispa del amor en todo lo que tocamos y ayudar a esta Tierra a dar la vuelta galáctica al sol de donde se magnetiza nuestro sistema solar, para así devolverle de manera consciente la vida material que nos ha concedido.

Dios es amor, el amor es Dios, Dios es bueno, y el amor como experiencia, como vivencia, como arte, como práctica espiritual, como conocimiento, como salud, como autoestima, como cercanía, como buena comunicación, como verdad, como belleza, como elegancia, como confianza, como armonía, como pulcritud, como paz, como inspiración, como servicio, como generosidad, como alegría, como gozo, como gracia, como sentido del humor, como sea y como usted lo quiera.

Por sobre todo, ante todo, encima de todo, y a pesar de todo, siempre de los siempres, por usted, por mí, por todos sus compañeros, elija y sume al Amor, porque cuando hay Amor Divino, jamás hay nada de qué arrepentirse.

Empujones astronómicos

Esta semana se anunció un evento astronómico que de manera muy importante marca la conjunción de Júpiter y Saturno el próximo 21 de diciembre y que no se veía desde la Edad Media o sea desde marzo de 1226. Lo excepcional de esa cercanía es la distancia a la que se podrán observar entre sí y que coincide con el solsticio de invierno.

Astrológicamente este movimiento se asocia con el signo de Acuario por un lado y Géminis por el otro, y esto también da una lectura muy interesante sobre los efectos de estos signos combinados con la alineación de estos planetas. Acuario representa la innovación, hacer las cosas distintas a lo establecido y la apropiación de las ideas. Según los astrólogos la energía acuariana tiene que ver también con cimbrar viejas estructuras y dar un giro a las dinámicas personales y de grupo.

Es la energía de la disrupción, de nuevas mentalidades y formas de ver las cosas. Las influencias planetarias comienzan a ejercer su fuerza antes y después de una conjunción, por lo que este movimiento al parecer está comenzando a hacer lucir lo nuevo como viejo y a evidenciar los viejos patrones que se han seguido tanto personal como colectivamente pero que parecían algo sin precedentes.

No sería de sorprender que desde ahora nos comenzaran a caer “veintes” de lo que no habíamos visto antes, pero con el aporte de Géminis que nos invita a equilibrar los dos lados de las historias o las dos caras de la moneda para poder establecer un criterio neutro y más objetivo que nos deje tomar las mejores decisiones personales, familiares y de grupo sin fanatismos ni idolatrías.

Acuario es el planeta de la libertad soberana del espíritu humano. Por eso la Era de Acuario se asocia a los adelantos sin ataduras, a los cambios tecnológicos, de las comunicaciones, de nuevas tendencias psicológicas y descubrimientos de las capacidades de la psique humana, de unidad planetaria, de remisión de divisiones y fronteras.

A diferencia del ciclo pasado de Piscis, no necesitamos del sufrimiento, del drama, de la radicalidad, del odio, de la ignorancia, de la fealdad, de la mentira, de la ira, del rencor, de la agresividad, ni de la rabia o la miseria humana para realizar cambios que traigan al cielo en la Tierra.

Es de llamar la atención que el dinamismo del cosmos parece estar al pendiente de las elecciones que tomamos con nuestro libre albedrío y nos da ciertos empujones para que demos el paso y no nos quedemos en las mismas posturas, puntos de enfoque o situaciones que no nos están dejando nada bueno, o que no nos permiten crecer.

Lo importante de estar al tanto de estas constelaciones planetarias y astrológicas es que podemos aprovechar estos movimientos no sólo para fluir con ellos sin resistirlos, sino para hacer embonar lo que pensamos, sentimos y hacemos a un trazo marcado por el cosmos y que por lo tanto esté potenciado por el cambio de la energía que nos ofrece.

Junto con el inicio del invierno, en donde la naturaleza indica resguardo y recogimiento, podemos tomar el almacén de todo lo aprendido, vivido y experimentado para trazar el mapa de un nuevo rumbo con el advenimiento de la Era del Sol, y el principio del despertar que han predicho muchas tradiciones milenarias conocedoras de los secretos de la Tierra.

Blog Toño Esquinca: Abundancia en plan de vuelo

Abundante es como Dios te quiere, y eso está en las Sagradas Escrituras, como lo menciono en la nueva edición mi libro Plan de Vuelo. Y abundancia se refiere a todos los aspectos de la vida.

Por supuesto que remite a la abundancia de todo lo material que podamos necesitar, pues esa es una necesidad básica para vivir y disfrutar de la vida, y es lo que nos ofrece la posibilidad de ampliar nuestros sentidos físicos a través de la inmensa gama de olores, colores, sabores, sonidos, y las sensaciones que nos da el regalo de la vida material, pero también es abundancia en recursos invisibles como la fe, la imaginación, la creatividad y la capacidad de romper las barreras internas y externas, para expresarnos mucho más allá de lo que creímos posible.

Usted es el máximo protagonista de su destino, nunca lo olvide, por eso es que su Plan de Vuelo está en sus manos, y en las de nadie más. Al decir que todo nos ha sido dado, es porque realmente en el Universo todo ha sido creado ya, ya es infinito, ya es eterno, y ya existe en algún punto, en algún momento, en algún espacio.

La afirmación Yo Soy, es lo más certero y cercano a una verdad absoluta, porque al decir Yo Soy, refrendamos que somos parte de todo lo que ya Es, y que no tiene fin, como tampoco tiene principio, por lo tanto, no tiene límites y nunca tiene prisa, porque su máxima realización sucederá en el momento en el que estemos preparados con la fe tan sólo del tamaño de un grano de mostaza.

Por esto es que creo que, siempre, lo mejor está por venir, pues, aunque parezca que vamos en una línea recta de entropía o envejecimiento, no es nada más que uno solo y el mismo instante en el camino de la conciencia, en el que podemos renacer en cualquier instante, en alguien nuevo con más sabiduría, es decir, hacia algo mucho mejor.

Esto también es abundancia, la riqueza de saber que el Universo no tiene límites, y esto es Dios, así que Dios es abundancia en todo sentido: pide y se te dará.

Muchas veces nos frustramos porque eso que pedimos no llega o, en otras palabras, nuestro avión nada más no despega, pero ojo, ¡es fundamental que no achaquemos esto a la idea de un universo restringido o de un dios que encarece!, sino que revisemos nuestro Plan de Vuelo, pues lo más seguro es que nos haga falta afinar algunas rutas, cambiar frecuencias, cambiar tripulaciones, y también pasajeros, mover el punto de partida, y establecer mucho mejores destinos que se alineen cada vez más a lo que realmente somos y queremos.

Le invito a hacer un ejercicio de abundancia: haga una lista de sus rutas, o la manera de hacer las cosas y las ideas que tiene alrededor del éxito; de las frecuencias o sus estados de ánimo y su percepción con respecto a la abundancia y la provisión; de las personas con las que se junta, y de las que se rodea, pues, como decían las abuelas: todo se pega; y finalmente, de sus puntos de despegue, es decir, de las cosas que le mueven o le inspiran a ser como es y a tener lo que tiene.

Le apuesto que con todo esto verá mucho más claras las fallas o huecos en su Plan de Vuelo y podrá saber qué pedir y qué de todo lo que ya Es, es lo que verdaderamente quiere y requiere para despegar.

Blog Toño Esquinca: La tormenta perfecta

De acuerdo con los conocimientos metafísicos de la sabiduría divina espiritual, a decir del Maestro Joseph Michael Levry, la matemática del nombre Coronavirus tiene una vibración numérica de 43, que simboliza «La punta de la segadora», es decir, la que corta o destruye, también empresas fallidas y aniquilación en general; en esta frecuencia numérica, las cosas pueden reducirse a nada, e interesantemente, la contracción «COVID-19», vibra con el número 13, que representa el arquetipo de La Muerte o el Esqueleto de la Cosecha, pero esto no es malo, sino la energía que impulsa la regeneración y el cambio.

Así como con toda irrupción, para bien o para mal, el proceso de transfiguración, muerte y resurrección, implica dejar ir lo pasado aprendiendo las lecciones, y con esto poder trascender las limitaciones y crecer en todo sentido. Si hace algunos años nos hubieran platicado el escenario que estamos viviendo actualmente por la pandemia, hubiéramos pensado que era una exageración, o un escenario increíble.

Verlo con cierta distancia nos hubiera generado incredulidad, pues, como siempre, Dios, el Universo, la Inteligencia Suprema, o como cada persona le conciba, rebasa todas nuestras expectativas, y le puedo apostar a usted, que jamás se nos hubiera ocurrido poner las cosas en “orden” a través de una partícula tan micrométrica.

Es precisamente por eso que tenemos que honrar lo que ocurre, como cuando viene una tormenta que se lleva aquello que no permitía el libre flujo de un río. Con todo y el inmenso dolor que nos ha dejado la pérdida de nuestros amados, y la enorme tristeza por la muerte de todos los seres que se han ido, conocidos o desconocidos, tenemos en las manos tremendas enseñanzas de las que podemos sacar mucha sabiduría para que nuestra conciencia como personas y como sociedades crezca a pasos agigantados, si así lo queremos.

La mejor manera de recordar y rendir un merecido homenaje a estas vidas que han trascendido, es mantener el corazón y la mente abiertos a las enseñanzas de todo este caos, tomando lo mejor de cada situación, para hacer lo mejor con nuestras vidas. Tenemos la posibilidad de volvernos personas más empáticas con el dolor ajeno de todo ser viviente, incluida la Madre Tierra, y más despiertos a la verdad de que todos vamos en la misma barca, sin vuelta de hoja, pues así es la naturaleza de la vida.

También podemos darnos cuenta de cuánto bien nos hace el contacto de calidad, los abrazos, los apapachos, disfrutar de los amigos, de las cosas simples, de las risas y las celebraciones, porque súbitamente puede venir un día en el que ya no estén.

La impotencia que implica el encierro se convierte en una formidable ganancia cuando esto nos lleva a valorar lo más importante de nuestra vida: la salud del cuerpo, de la mente y de las emociones. Le invito a reflexionar en cuántos momentos pre-pandemia, tan sólo el año pasado, le dedicó usted a agradecer por su vigor, su salud y su buena vida, a pesar de los pesares; le aseguro que muy pocos, o con poca intensidad.

Hoy por hoy sabemos con base en la experiencia, que nuestra prioridad, sin duda alguna, es mantener una buena salud y buenos lazos afectivos, y que teniendo esto, ¡podemos trabajar, crear, proyectar, accionar, y sacar adelante cualquier situación! Siempre, una tormenta perfecta, también puede ser creadora de perfectos destinos.

Blog Toño Esquinca: El ejercicio de los primeros siete años

La psicología, la pedagogía y muchas corrientes educativas, coinciden en afirmar que los siete primeros años de vida son fundamentales en el desarrollo de los seres humanos, tanto, que constituyen el basamento sobre el que se edificará lo que hagamos el resto de nuestra existencia. Desde el ámbito espiritual también se describen influencias kármicas y prototípicas que marcan esta primera etapa como el mapa por el que transcurrirá nuestro destino.

De hecho, hay expertos que afirman que los ciclos repetitivos que parecen no tener fin, en realidad son estos siete primeros años camuflados de diferentes circunstancias, personas, lugares, pero en esencia, es la misma información que se replica una y otra vez.

Probablemente es por eso que a veces usted, yo, y muchísimas personas, nos sentimos atrapados en un ciclo de experiencias que nos parecen muy conocidas y familiares, o repetimos situaciones desagradables de diversa índole, de las que no sabemos cómo salir. Y a nivel colectivo sucede algo parecido. Siempre, la historia se repite.

Pero ya sea colectiva o individualmente, la única manera de salir de los círculos, es hacer un giro al ángulo que permita que este trayecto se dispare hacia una espiral, para brincar o escalar a un nivel de conciencia distinto. Porque, seguramente, le ha pasado también, que cuando de verdad cierra un ciclo o una etapa, y siente que aprendió lo que tenía que aprender, entonces es cuando vienen cosas, personas, y situaciones nuevas.

No son ni la distancia, ni el tiempo, ni el espacio, ni los objetos, ni las relaciones lo que realmente marca un cambio de experiencias, sino lo que hayamos aprendido y crecido en conciencia. A veces, el trabajo interior es lo que nos cuesta más, pues no estamos habituados a ver lo que ocurre en la conciencia como el origen de lo que nos pasa.

Pero si nos guiamos por esta pauta, es más fácil que podamos resolver nuestros atorones, que haciendo movimientos externos que, de nueva cuenta, nos llevarán al mismo tipo de realidades.

Por todo esto, si usted tiene hijas o hijos pequeños, o está cerca de la educación de los niños, procure proveerles del mejor código posible, de hacerles sentir dignos, respetables, honorables, valiosos, talentosos, capaces, reconocibles, adorables, suficientes, amados y comprendidos, pase lo que pase; enséñeles a mostrar su ser sin pena, a ser verdaderos, a ser bondadosos con la vida, compasivos, generosos sin miedo a brindarse, a que su valor radica en su propia existencia, y que lo demás es un añadido que pueden ir esculpiendo con su poder creativo.

Muéstreles el verdadero lugar de su tesoro escondido: el centro de su corazón. Y enséñeles a comprenderse y a perdonarse si creen que se equivocan, para que no creen una fijación en sus errores. Pero corríjales si se equivocan en su conducta, porque esta es una enorme forma de amarles. Si aprenden esto en sus años primordiales, no necesitarán gran cosa más para crear la mejor de sus posibilidades.

Más en estos tiempos, a la par de adquirir conocimientos, condúzcales al camino de lo verdaderamente importante, para que puedan dar lo mejor de sí mismos, y para que sean los adultos completos, responsables y despiertos, del mañana que todos queremos.

Y recuerde esto también para usted, con el intento de reescribir en su conciencia aquello que le hubiera gustado aprender en sus primeros siete años de existencia.

Blog Toño Esquinca: #EfectoPositivo ¿cómo?

Es un tremendo honor y también un gran compromiso poder enarbolar, ya por décadas, lo que alguna vez surgió espontáneamente en mi cabina de radio al compartir todos los pensamientos, documentos, literatura, cuerpos de conocimiento, revelaciones de mentes brillantes, insignias del poder creativo de la humanidad, y sus altos ideales, mientras en realidad la protagonista era la música.

Pero a lo largo del tiempo con mi amado público, su retroalimentación le fue dando sentido a ambos elementos para fusionarlos en una combinación casi perfecta.

Sus testimonios sobre lo que UN SOLO pensamiento puede transformar en nosotros, fue poniendo el suelo para generar una sabiduría colectiva que, junto con la sabiduría sagrada contenida en muchísimas escuelas, tradiciones, y enseñanzas de distintos Maestros, dieron nacimiento al maravilloso y ecléctico #EfectoPositivo, con sus dos grandes piernas: el poder del sonido y de la palabra.

Así que, a través de sus mágicas palabras, las de mi entrañable público, se fue construyendo una barrera invisible pero muy palpable de luz para atravesar con gracia los desafíos del tiempo y el espacio, recibiendo, estoy seguro, una gran cantidad de bendiciones que ofrece para todos, la unidad desde la buena voluntad.

Dicen algunos expertos de lo que se conoce como resonancia mórfica, o la información que se transmite en los campos de organización de la vida, que basta con una pequeña masa crítica para que se genere una ola o eco, que realice un cambio. Independientemente de las creencias espirituales de cada persona, la fuerza que genera la intención para experimentar una vida feliz, exitosa y satisfactoria, trae a ese colectivo muchísimos principios para una buena salud física y mental, y si a eso añadimos la mirada hacia un poder superior, estamos hechos en el #EfectoPositivo que, como un efecto paraguas, nos protege a todos.

Tal vez suene pretensioso, pero es una masa crítica que hemos generado todos en conjunto, de la cual sólo me siento un humilde transmisor, pero eso sí, un apasionado creyente. Creo firmemente en que Dios, o El Creador, o El Gran Arquitecto, ha destinado un espíritu protector y guía para cada ser humano, por eso siempre menciono a los Ángeles que nos guían y acompañan amorosamente, y confío plenamente en que ellos conforman también, e impregnan con su luz, toda la energía que formamos en, con, para, y desde el #EfectoPositivo.

En este vínculo, todos somos en individual el gran Yo Soy, y así, Uno con todo lo que Es. El mundo ha cambiado drásticamente, y jamás volveremos a ser los mismos; hoy más que antes, más que nunca, es nuestra responsabilidad encaminarnos hacia una vida de #EfectoPositivo, productiva, balanceada, sublime, bella, estética, enriquecida, plena, consciente y elevada.

Aunque a veces nos cueste trabajo creerlo, la frecuencia de cada uno de nosotros, impacta enormemente al todo, por eso es tan importante hacer lo que nos toca de la mejor manera posible, y generar frecuencias más refinadas para nuestra vida y en nuestro entorno. Podemos estar más en contacto con nuestro corazón, para que lo que nos guíe sea el poder del amor, que está conectado con el Sol, y el Sol detrás de nuestro Sol, es decir, con la fuente divina.

No es tiempo para abandonarnos sin voluntad, y menos para ver cada uno para su santo, y tampoco para fomentar bajas frecuencias, pues, si antes era importante, ahora, tal vez, sea una cuestión de vida o muerte. Nuestro mundo nos requiere profundamente vivos y entrelazados en un #EfectoPositivo masivo, que mueva montañas.

Blog Toño Esquinca: Ocupándonos

Uno de los principios básicos de la metafísica es no aceptar aquello que no está en el orden de las leyes universales descritas en prácticamente todas las religiones del planeta.

Esto es importante porque mucho del mal que vemos por doquier se realiza porque lo hemos permitido. Los tiempos que estamos viviendo y los cambios que exigen a todos niveles, incluyen también por supuesto el nivel de conciencia con el que tomamos las decisiones del día a día y con el que asumimos los hechos de nuestra vida.

Cuando atravesamos crisis personales o colectivas es natural que reaccionemos con angustia y preocupación, sin embargo, esto no es el estadio final en el que nos debamos quedar, por el contrario, es cuando más debemos ocuparnos y tomar acción.

Una de las premisas para salir avantes de cualquier situación que se muestre discordante, es decir: no lo acepto, no en el sentido de negar la realidad, sino de asumirla pero sabiendo que cualquier manifestación que sea menos que lo bello, lo generoso, lo bondadoso, y lo mejor para toda la vida en todas partes, no tiene cabida en nuestro mundo.

Tener esta conciencia es un primer paso para accionar entonces a algo mucho mejor eligiendo con neutralidad aquello que es natural al Ser, es decir, lo que une, la unidad, la verdad, la salud, la prosperidad, y el valor de lo estético.

Cuántas veces hemos permitido que cosas, personas, pensamientos, emociones, situaciones, lugares, etc. que manifiestan realidades de negatividad y sufrimiento, hagan su actuación en nuestra vida llevándonos en una espiral descendente.

Seguramente muchas, y esto es porque no estamos afianzados en las verdades universales que sustentan la vida, entonces no tenemos la fuerza para negar el mal y afirmar el bien.

Le propongo lo siguiente como un ejercicio diario de conciencia: desde que se levante y hasta acostarse, cuando alguna negatividad llegue a su vida y le dispare la preocupación, dígase por dentro: no acepto que esto forme parte de mí y mejor me ocupo en el bien; pregúntele a su sabiduría interior cómo podría dar una solución elevada y efectiva a esa situación: se sorprenderá con los resultados.

Cuando estamos dispuestos a ocuparnos en lugar de preocuparnos, hacemos un puente entre los problemas y la solución, y ponemos nuestra conciencia al servicio del ser, en lugar de estancarnos en la inacción de lo que podría llamarse nuestro cuerpo del dolor. La llave mágica de no aceptar aquello que no queremos ver manifestado, es un potente bloque de luz que permite que se abra el espacio para las soluciones claras.

Aunque crea que es algo sin importancia, decrételo con fuerza, y si tiene que tomar acción, hágalo con el mismo poder. Lo que cada uno hacemos es sumamente trascendente.

¿Se imagina usted, por ejemplo, si a todos nos hubiera quedado claro desde el inicio de la pandemia que tenemos que portar un cubreboca y si todos nos hubiéramos atrevido a decirnos internamente primero con toda convicción: “No acepto que no lo traiga, no puedo permitir esta negligencia”, y después a quien no traía el cubre boca: “por favor, por respeto y conciencia use su cubreboca”, cuántos contagios se hubieran evitado?

Y así con todo cuanto hacemos. Nuestra presencia es tremendamente importante cuando se trata de decidir entre ser manifestadores del bien, o pequeñas puertas del asiento del mal.

Blog Toño Esquinca: Gracias a la radio

Esta semana falleció la legendaria figura del Rock, Eddie Van Halen, líder de la banda californiana Van Halen, y considerado uno de los mejores 100 guitarristas de todos los tiempos por la revista Rolling Stone. Van Halen fue una de las agrupaciones con más ventas discográficas en la historia de la música, y con esto, uno de los sonidos icónicos de la cultura pop y musical de la década de los 80s.

Quienes vivimos esos años, tenemos grabados en nuestros recuerdos más gratos las notas y las voces que marcaron una impronta en nuestras vidas como un eco que acompañaba la antesala de un mundo que, justo antes de la aparición de las tecnologías de información y comunicación, aún podía vivirse con la suficiente dedicación de un tiempo para cada cosa, es decir, viviendo una experiencia a la vez para disfrutarse con más atención y calma.

Los 70s y 80s fueron las décadas que nos regalaron el final de la Era de la maravillosa creatividad humana producto de momentos de ocio y contemplación, y de muchas creaciones inéditas, para dar paso a lo que después sería un arrebato abrupto de esta paz, por el advenimiento de la frenética dependencia de los teléfonos celulares.

Tal vez por eso, en mi caso personal, sienta tanta nostalgia de esos ambientes musicales, incluidos por supuesto los gingles que sonaban en la radio, en los comerciales, y en sus voces insignes.

Las épocas no podrían describirse completas sin sus efigies sonoras, y la radio, como la revolución de comunicación más importante en el devenir colectivo antes de las tecnologías de información y las redes sociales, fue y ha sido el medio de mayor impacto al interior de las casas y de nuestra vida diaria, incluso hasta el presente, pues la radio tiene la capacidad de musicalizar nuestros instantes o hacernos sentir acompañados sin necesidad de sostener un aparato, o de voltearlo a ver; por eso la radio es un poco etérea, invisible, y hasta abstracta.

Todos tejemos historias en nuestra imaginación a partir de una bocina de radio. Gracias a la radio por ser un medio que perfora las décadas y que, a través del sonido, ancla en nuestra memoria lo mejor de cada etapa.

Sin la radio no conoceríamos talentos como Van Halen y muchos otros genios musicales que, por alguna razón misteriosa, han dejado este mundo por montones en estos últimos años, pero que la radio sigue manteniendo vivos. Sin la radio no recordaríamos con tanta nitidez los detalles de cada escena que alguna vez vivimos.

Sin la radio tal vez no hubiéramos logrado pasar las noches más oscuras de nuestra vida. Gracias a la radio por adoptarme como a un hijo, y por dejarme crear. Gracias de nuevo a Grupo Radio Centro por dejarme adoptarlo como mi casa y poder crecer junto a otras personas que han marcado a generaciones y generaciones con su voz y sus capacidades.

Gracias por permitirme ser parte de una tremenda escuela con maestros como Francisco Aguirre Cranz, con quien comparto esta nostalgia, y quien ha sabido mantener por décadas una excelsa selección musical en las programaciones como la de Radio Universal, que han hecho de la historia de la radio en México un ejemplo para hacer radio en el mundo. Gracias a este medio tan sagrado y fiel, que nunca jamás pasará de moda.

Blog Toño Esquinca: El Comunicador con Mayor Influencia en México 2020

Quiero aprovechar este espacio para agradecer a Tops México el Galardón a El Comunicador con Mayor Influencia en México 2020, de las Empresas Socialmente Responsables en México, y junto con ellos, a mi casa: Grupo Radio Centro, al Sr. Francisco Aguirre, al Sr. Juan Aguirre, a mi gran equipo de trabajo, a nuestros patrocinadores, a las marcas que han creído en mí para crecer juntos, a la radio en México; por supuesto, a mi amado público que, como siempre lo he dicho, es el mejor público del mundo, y al #EfectoPositivo que formamos todos con lo más grande de nuestro espíritu.

Estos 25 años al frente de un micrófono han sido un camino de incontables experiencias sincrónicas y mágicas, y de grandes satisfacciones que han rebasado mis más locos sueños con realidades de inmensa belleza. Si bien el andar no ha sido fácil, cada momento ha valido la pena, y son justamente los retos, las pedradas y los obstáculos, las joyas que me han regalado mayores oportunidades de crecimiento.

A 25 años de mi primera vez en una cabina de radio, sigo creyendo cada mañana con la misma fe, en el poder de la música, en el poder de la conciencia humana, en la tremenda potencia que tenemos cada una y uno de nosotros y en conjunto, para cambiar las realidades que no nos gusten, pero más que cualquier otra cosa, sigo sorprendiéndome con las maravillosas historias de éxito, de resiliencia, de pruebas superadas, de milagros, e infinidad de demostraciones de lo mejor del alma humana reflejada en mis radioescuchas, que hasta las lágrimas y hasta las fibras más profundas, nos han conmovido a mi muchedumbre y a mí, para seguir entretejiendo increíbles vivencias día con día.

Por entero, ha sido “el de allá arriba” y el eco de las presencias invisibles de cada uno de los seres que me honran con su atención, los que han hecho posible que el #EfectoPositivo se multiplique como un enorme oleaje que va de ida y vuelta, envolviéndonos a todos.

En muchísimas lecturas, frases, entrevistas, intervenciones de mi amado público, hemos corroborado el valor que tienen los pensamientos, palabras, emociones y acciones positivas, y cómo podemos sacar avante el barco de nuestras vidas cuando estamos unidos.

Doy gracias a Dios porque me permite hacer lo que más amo y que descubrí como vocación desde que tengo memoria; por cada una de las temporadas de siembra y de cosecha; por cada ser que he tenido el honor de conocer por medio de mi cabina de radio; pero, principalmente, porque cuando me he preguntado: ¿qué es lo que haría aunque no me pagaran?

Me sigo remitiendo inevitablemente a abrir un micrófono para compartir lo que acabo de aprender, o de experimentar, lo que me hace vibrar, o enfurecer, lo que me hace reír hasta las lágrimas, lo que me ha hecho bien o mal, lo que me apasiona, lo que me desilusiona, lo que me divierte, lo que me conmueve, lo que me parte, y lo que me vuelve a armar, lo que creo, y lo que no creo, pero al final, lo que soy, que creo que es lo más genuino y auténtico que puedo dar.

Gracias de todo corazón y con toda humildad a quienes me han reconocido a lo largo de este trayecto, del que sin duda forman una parte fundamental.

Blog Toño Esquinca: Redes y dispositivos

Hoy en día, como seres humanos estamos enfrentando condiciones completamente nuevas, incluidas por supuesto, y muy desafortunadamente, nuevas enfermedades. Pero también estamos siendo expuestos a cantidades masivas e infinitamente más grandes de información que hace tan sólo un par de décadas, y con esto, estamos mucho más expuestos a la lluvia electromagnética de los teléfonos celulares, computadoras y cualesquiera otras tecnologías que funcionan por medio de ondas electromagnéticas.

Nuestro sistema inmune, ese gran mecanismo maravilloso diseñado para defender al cuerpo, está trabajando a marchas forzadas, no sólo por las nuevas epidemias, sino por lo acelerada que hemos hecho la vida y el uso excesivo de las tecnologías de comunicación.

La medicina actual considera al estrés como la principal causa de múltiples enfermedades, y aunque, en ciertos aspectos, las nuevas tecnologías pueden considerarse como indispensables para el trabajo o la socialización, debemos aprender a equilibrar su uso con nuestra capacidad de energía y de salud, de lo contrario, les estaremos dando mucho más de lo que en realidad podemos.

Haga una revisión de cuánto tiempo y a qué temas les dedica al utilizar su teléfono, tableta, computadora o videojuegos, y qué tanto de esto forma parte de sus actividades esenciales.

Así como ahora es tan importante cuidar lo que ingerimos como alimentos y bebidas para mantener fuerte el sistema inmunitario, es igual de relevante cuidar aquello que escuchamos, leemos en las redes sociales, e introducimos a nuestros pensamientos, pues, aunque usted lo dude, todas estas son altísimas fuentes de estrés, y cuando se tragan como oleadas de datos sin pies ni cabeza, sin estructura, sin sentido, y sin propósito, generan confusión, desorientación y demasiados pensamientos chatarra que sólo nos alejan más de escuchar a nuestra propia voz.

Aunque pareciera que son indispensables para vivir, nunca pierda de vista que, en realidad, no lo son. Que antes de eso está, primero que nada, la respiración, y después lo que sí nos mantiene vivos. Ponga siempre en una balanza eso a lo que le otorga más atención, tiempo y dedicación.

No desperdicie su precioso tiempo en cosas y asuntos que no lo merecen tanto, porque, aunque sí que le mantienen entretenido, jamás le regresarán un abrazo, afecto, calidez, enriquecedoras conversaciones, ni vínculos amorosos; en pocas palabras: ¡ni las redes ni los aparatos electrónicos se preocuparán ni se ocuparán de usted jamás!

Así que otorgue a estos el lugar que merecen y la dimensión que habitan. Nunca los use para remplazar aquello que siente que le falta, porque, aunque parezca que llenan el hueco, esto es mera ilusión, y el vacío de actividades creativas, de relaciones sanas, de contacto humano, de ocupaciones productivas, de hábitos de higiene, de deporte, de ejercicio mental, y de elaboración emocional, siempre estará ahí causando sus estragos en usted.

Por lo que más quiera: cuídese y cuide de los suyos, entre otras cosas, teniendo en mente que las redes sociales y sus dispositivos, al final de cuentas, forman parte de la nueva cultura popular, que cambia y seguirá cambiando con los tiempos, pero que lo importante, lo trascendente y lo esencial, siempre estará dentro de usted y en sus seres queridos.

Blog Toño Esquinca: Fórmula Mágica

¿Se siente abatido, desafortunado? ¿Se dice a sí mismo o misma que es un fracaso, que nada se le da, que no logra uno solo de sus deseos, o que todo parece adverso para usted? Probablemente le suenen familiares todas estas sentencias que, como un disco rayado, se repiten en su cabeza y en su sistema de creencias.

Lo preocupante de esto es que en tanto usted siga reproduciendo estas opiniones, generalmente adoptadas y adaptadas del medio en el que usted creció, se reduce enormemente el espacio para crear otras realidades. Desde la dimensión de la geometría sagrada, el amor es sinónimo de la ley de la gravedad y del magnetismo, lo que quiere decir que entre menos amor, menos capacidad de atraer aquello que en verdad deseamos.

Todas las creencias negativas sobre usted mismo y sobre la realidad que le rodea, son como bloques que colapsan que el amor, que siempre está ahí, pueda hacerse evidente para usted y, por lo tanto, su canal de manifestación –literalmente- se osbtruye como se tapa una cañería. Si se siente de esta manera, hay una vía muy eficaz, casi como fórmula mágica, para emerger desde lo que podría considerarse un infierno personal: el servicio desinteresado.

Alguna vez escuché decir a alguien: “¡pero si con mis problemas tengo suficiente! Qué voy a ir a hacer a un lugar que me va a deprimir más de lo que ya estoy, y cómo puedo dar si no tengo nada”. Aunque usted no lo crea, a decir del Dr. Joseph Levry, en el plano material, Dios se manifiesta a través del dar.

Por lo tanto, es muy sanador ser generosos como Dios y dar hasta que nuestro amor, o dar sin esperar, comience a regresar a nosotros, pues esto está alineado a la Ley del Retorno que devuelve multiplicado por diez veces aquello que damos. Bajo esta Ley, entonces amplificamos también por diez el campo magnético que nos rodea, y así este se alinea a un campo mayor: el campo de la Creación, que le dará el poder suficiente para, entonces sí, comenzar a materializar sus ideales.

El acto consciente de dar abona a la buena salud y a quemar muchísimo karma, o los adeudos que hayamos generado en el pasado. Esto resulta tan poderoso, que se superpone, incluso, a lo que esté marcado en nuestra carta astrológica. Por otro lado, conocer y visitar lugares que brindan ayuda de cualquier tipo, nos ofrece un parámetro que refresca nuestra valoración de aquello que tenemos, ¡y de lo que no tenemos!

Con esto es posible darnos cuenta, por si no lo habíamos hecho, de lo tremendamente afortunados que somos a pesar de todos nuestros problemas. En mi caso, tengo la enorme bienaventuranza de tener cerca a un Ser, mi amado hermano, que desde su férrea voluntad en silla de ruedas y requiriendo de ayuda física para lo elemental, me ha enseñado que no podemos, ¡y no debemos! ahogarnos en un vaso con agua, y que lo que creía que era un obstáculo, es, por el contrario, un lujo.

Tener muchos problemas emocionales o de salud, en las finanzas, o relaciones, es la señal perfecta que nos indica que debemos comenzar a dar, a servir a una causa mayor, a ofrecer lo que sabemos hacer para beneficio de los demás y hacerlo sin la expectativa de obtener algo a cambio, pues, en este estado, la generosidad a la que estamos apelando, es inmensamente mayor a lo que alcanzamos a imaginar que es posible para nuestro destino. Cuando des, te será dado, y esa es la Ley.

Blog Toño Esquinca: La Voluntad de Dios

Hágase tu voluntad, o rendirse ante la voluntad de Dios, es una de las herramientas más poderosas que podemos tener cuando atravesamos adversidades que sobrepasan nuestro pensar, sentir y actuar, pues es un acto consciente para soltarlas y dejar que un poder mayor tome el control y nos soporte para salir avantes.

Sin embargo, es importante tener presente el principio de Dios como sinónimo de bondad, generosidad y misericordia infinitas, pues no es extraño que, por diversas razones, o por cómo nos ha golpeado la vida, mantengamos un resquemor o un temor respecto a que la voluntad de Dios puede ser lo más catastrófico, o justo lo opuesto a lo que queremos; pero aquí entra nuestro papel para asumir completamente la responsabilidad por nuestras creaciones.

Es como si nos regalaran una tela exquisita hecha de las fibras más finas, pero si decidimos cortarla y coserla arrebatadamente, sin el conocimiento, la dedicación y la elaboración que requiere para convertirse en una prenda magistral, de poco servirá haber tenido una materia prima tan refinada. Nuestra libre elección para actuar es lo que crea el abanico de posibilidades de aquello que nos ocurre o que nos deja de ocurrir.

Equiparar la voluntad de Dios con tragedias, desastres, muerte, sufrimiento, carencia, dolencias, e inarmonías, no sólo es injusto, sino impreciso. A veces, cuando en verdad nos rendimos a la voluntad de Dios, primero se remueven aquellas cosas o situaciones que estaban completamente fuera de la Ley del Amor, y que se mantenían ahí sólo por nuestra necedad y como el espejo para que en algún momento aprendiéramos que eso no era lo perfecto para nosotros ni para nuestro mundo.

Aunque no lo tengamos muy claro, la vida funciona con la Ley del Amor, y esto es lo que no debemos perder de vista para que entonces nuestra rendición tenga sentido, pues al alinearnos a esta ley, lo que realmente ocurre es que estamos intencionando que la salud y las cosas buenas lleguen a nosotros y a nuestros seres queridos.

Cuando ponemos nuestros asuntos en manos de Dios y lo hacemos con la noción de que la inteligencia suprema siempre buscará el bien mayor, nuestra confianza se amplifica, y con esto reforzamos tremendamente que el #EfectoPositivo ocurra en nuestras vidas.

Una de las maneras más comunes con las que nos podemos rendir a la voluntad suprema es por medio de la bendición, o bien-decir, para todo lo que nos rodea, pues al bendecir a alguien, a algo, o a nosotros mismos, estamos decretando que las virtudes de la Ley del Amor y de las Leyes Universales, y nada menor a ellas, se manifiesten como la verdad para cada aspecto del Ser.

Por naturaleza, la Divinidad es salud perfecta, belleza, creatividad, comunicación, inteligencia, paz, misericordia, perdón, provisión, armonía, y todas las cualidades que nutren al espíritu humano. En este sentido, es posible dejarnos caer, en el mejor sentido de la expresión, y confiar plenamente en que la inteligencia suprema siempre acomodará las piezas de la mejor y más delicada forma posible.

Realice el ejercicio de revisar cuánto de lo que usted dice ya no querer más y que sigue en su escenario, está porque usted no se ha resuelto a dejarlo en manos de aquello que es en sí mismo la sabiduría, el amor supremo y la fuente de todo lo que existe.

Blog Toño Esquinca: El hacer del no hacer

¿Se ha preguntado cuántas veces menos es más? ¿O cuántas veces usted mismo es quien ha bloqueado que muchas cosas sucedan por querer a la fuerza que sucedan? Sin duda, una de las grandes revelaciones que estos tiempos de confinamiento trajeron, ha sido, para bien o para mal, el poder que tiene el no-hacer o, en otras palabras, el poderse detener por un momento o por unas horas o días, para permitir que corra el flujo de la energía o de los acontecimientos.

Una ley física fundamental nos enseña que sin vacío no puede existir el espacio para que los cuerpos o los átomos se muevan. El vacío forma parte del principio de la naturaleza para la generación de la vida en cualquiera de sus formas. Un devenir desenfrenado, apresurado y agobiado, sin hacer una pausa para la recreación, o incluso para el ocio sano, se convierte en una vida acumulativa que no permite el espacio de generación.

Por y para algo el Universo nos colocó, literalmente, en una pausa global muy necesaria. Como concepto, el vacío nos puede generar miedo y por eso siempre buscamos estar ocupados o llenando ese vacío como se pueda, pero para que nuestros caminos tengan espacio para desenvolverse, es indispensable vivir el vacío y dedicar el tiempo necesario a dejar de hacer sin ton ni son y que nuevas cosas puedan gestarse.

Permitir es una manera de vaciarse, pues, por lo general, intentamos controlar que todo esté como lo queremos, o que las demás personas se comporten de acuerdo a nuestras expectativas, y entonces preferimos o intervenir en sus vidas o alejarnos, pero rara vez permitimos.

Y lo mismo sucede con nuestro propio fuego interno: aquello que enciende la chispa interior, nuestras pasiones y lo que amamos hacer y tener, generalmente no permitimos que emerjan a la superficie para sólo dejarnos guiar y permitir que lo que la vida quiere ofrecer a través de nosotros, aparezca. Así como el capullo que contiene a la oruga, nuestra capacidad de permitir puede obrar maravillas, pues dejamos el vacío y el espacio suficientes para que nuevas alas se desplieguen.

Permitir, en el mejor sentido del término, es como ser y dejar ser, pero no sólo a las demás personas, sino a nuestros propios proyectos de vida, y a los regalos que, muchas veces por correr desaforadamente como el caballo persiguiendo una zanahoria, dejamos ir.

Mucho ojo con esto: permitir no es pecar de pereza, avaricia o conchudez, sino que es una postura mental y de la conciencia que deja que el aire fresco corra; es el estado del no-hacer del que habló Gautama el Buda, y también el Maestro Jesucristo, un estado de comunión con lo divino y de contemplación.

Que estos tiempos hayan sido y sigan siendo una tremenda oportunidad para que usted se haya escuchado mejor y haya recordado cómo es su verdadera esencia, qué es eso que vino a ofrecerle a este planeta, y qué tesoros le han pasado desapercibidos y ha tenido todo el tiempo en la punta de su nariz.

Permítase a sí mismo y permita que los seres a su alrededor le muestren lo que siempre ha estado disponible para usted y que sólo por el sencillo pero magnánimo acto de saber no-hacer cuando es momento, será capaz de ver.

Blog Toño Esquinca: El año de las pérdidas

Por mucho y casi en todo, podríamos considerar este 2020 como el año de las pérdidas, no sólo por la catástrofe en pérdidas humanas que ha ocasionado la pandemia mundial, sino porque esto trajo consigo muchas muertes más.

La muerte de muchos asuntos que parecían ser pero que no eran nada, la muerte súbita de estilos y rutinas en la vida cotidiana, de la manera de interactuar, de trabajar, de comunicarse, de reunirse, de consumir, de comportarse, y en ámbitos más profundos, de verse, de asumirse, y de ser responsables de nuestras creaciones.

El encierro forzoso ha sido, sin darnos totalmente cuenta, una manera de vivir el duelo de todas estas dinámicas, para adentrarnos a cosas insospechadas tanto de forma como de fondo. Y ojalá que así sea.

Lo cierto es que, como en cualquier evento que nos trastoca, ya nada vuelve a ser igual. Y ahí justamente es donde nos debemos hacer más fuertes y con una mucho más grande capacidad de adaptación, es decir, de evolución.

Por ahora, es muy temprano para saber qué o cómo serán las nuevas mecánicas para interactuar, para trabajar, incluso para reconducirnos a un camino propio que vibre más con nuestra verdad, que con lo adaptado y adoptado del exterior, pero sí que es momento para aquietarnos y dedicarle el tiempo necesario a llorar a nuestros seres amados que han trascendido de este mundo.

A la pérdida de un trabajo, de un negocio, de un hogar, de una pareja, incluso, de la libertad para salir a las calles como solíamos hacerlo, de tener encuentros, de un beso espontáneo, de atender al grito de un abrazo a conocidos o desconocidos, de chocar las palmas, de estrecharnos con la sonrisa y con el cuerpo.

Lo importante es que nos otorguemos este espacio para llorar lo suficiente, para agradecer por lo aprendido, y para despedir lo que tengamos que despedir con fuerza de espíritu y humildad para reconocer los lados flacos que la pandemia de verdades nos trajo a la mesa.

Sólo la paz de un cierre completo podrá darnos el suelo para renacer en nuevas versiones en todo sentido, principalmente la personal. No lo deje para después, no lo subestime y, sobre todo, no lo evada. El camino va hacia delante y no se detiene, pero uno es el que puede crear la ilusión de frenarse, o de regresar a lo mismo, pero eso es un espejísmo, y se llama estancamiento.

Dediquemos pues el tiempo y el espacio a dejar ir con humildad y preparar la tierra fértil para un gran renacimiento. Nuestros seres amados que han partido han renacido ya en otro cielo, aboquémonos entonces a renacer en esta realidad en completa paz con el pasado, y con la mira en alto de que lo mejor estará por venir si es que así lo queremos y lo elegimos.

Por lo pronto, a título personal, este 20 de agosto hago una inspiración profunda, tomo las partes de mi corazón que siguen vivas, profundamente vivas y encendidas con el fuego del espíritu, y dejo que algo mucho más grande las vuelva a unir fundiéndolas con el amor primigenio, para retomar mi andar y dar la vuelta al sol en la mejor posibilidad que pueda ser, para mi misión personal, y también para mi entrañable audiencia: el mejor público del mundo.

Gracias por su apoyo incondicional en los momentos más difíciles. Que Dios nos bendiga a todos y todas, por siempre.

Hasta pronto papá

Quiero dedicar este sagrado espacio en donde puedo comunicarme en otro formato con mi amado público, a la memoria de mi padre, que acaba de dejar este mundo. Cuando a uno le es dado el privilegio de la vida, de la experiencia de conocer la Tierra, y un cuerpo, no tiene nada más que agradecer el más grande regalo que nadie podrá darnos jamás.

Mi padre, genio y figura, dos veces Esquinca, por parte de padre y madre, pero eso sí, siempre negó que tuvieran parentesco. Un ser genuinamente intrépido, aventurero, de alma bohemia pero de talante formal, pícaro, pero de valores y convicciones de hierro. De esos mexicanos de aplomo y valía que creían que conducirse con honor y valor civil era el baluarte del espíritu encarnado.

Maestro normalista de profesión y maestro de la sagacidad. Gran relator de historias de audacia y perspicacia, y enorme venerador del templo del cuerpo y de la salud. “Nunca te consientas las enfermedades: levántate, báñate, despabílate, pídele a Dios, y sacúdete”. Enorme personaje inconfundible, soldado de sus gustos y divertimentos, fiel a sí mismo, entregado a sus pasiones, impermeable al qué dirán.

Valiente amante de la adrenalina pura. Voz estentórea que nunca dejó de decir: Yo soy. Devoto incansable, completamente entregado a sus proezas de fe, que quién sabe cuántos milagros lograron sin que él lo supiera. Noble roble que siempre extendió sus ramas para cobijar en los momentos más duros y golpeadores.

Ahora estás con tu amada madre, con tu padre que dejaste de ver hace tanto tiempo, con tus adorados hermanos y hermana, con tus compañeros de juegos, travesuras y andanzas, con la hijita que te hizo padre por vez primera, con el amor de tu vida, con el dulce abrazo de volver a encontrarse en otro cielo, pero en el mismo hogar.

Gracias padre amado, porque mi fe es un espejo de tu enseñanza, y mi osadía, un fractal de tu hermosa insolencia, de tu valor para decir lo que se quiere decir, que es ahora una virtud en extinción. Por tus fuertes y velludos brazos y piernas, y un místico sombrero que cubría una hermosa locura, de esas locuras sanas, de esas locuras que curan.

Gracias amado padre, porque la geometría de tu ADN dejó un inconfundible código excéntrico por generaciones y las bellas manías que nos definen como una huella digital bien marcada. Singular impronta que se queda en las historias imborrables de este mundo.

Pasa por tu añorado Texcoco, y tu entrañable Tuxtla, por tu íntimo centro de la Ciudad de México, pero no de este tiempo sino de todos, en donde sigues vivo; sobrevuela tus mejores vivencias, esas que te hicieron vibrar tanto y contarlas con tal intensidad que parece que ocurrieron ayer.

Ve, amado padre, recuenta tu historia, recoge tus enormes pasos para que vayas allá donde te esperan tantos, y tus santos, y Dios, y regresa a la fuente para nutrirla con tus enormes días anecdóticos a cada minuto. Ve muchacho, gran compañero de mi vida. Te amo por siempre.

Alta Frecuencia

El pasado 4 de abril muchas mentes y almas alrededor del mundo se unieron para orar y meditar por el planeta. Pocas veces se han hecho convocatorias y grupos tan grandes de personas que deseen estar en unión para elevar una plegaria o poner su intención en que la frecuencia de la Tierra pueda elevarse para subsanar eventos como el que comenzó con esta pandemia.

La marca sin precedentes que nos deja como humanidad reverberará por muchísimos años en adelante, y también se convierte en una indudable SEÑAL para el movimiento hacia la dimensión siguiente que yace en el centro del corazón. Las mediciones del Heart Math Institute en California, han precisado que la frecuencia del corazón es mucho más estable y coherente, pues representa el amor y la compasión, es decir, el cielo y la Tierra en UNIDAD.

La era conocida como Kali Yug, o Era de obscuridad, es al mismo tiempo un portal en donde muchísimas almas sumamente evolucionadas han elegido para renacer, así que esto refuerza la idea de que tenemos una espléndida oportunidad en las manos, si así la queremos tomar.

La meditación global fue medida por diversos grupos para comprobar que la intención de cientos de miles de seres unidos para formar una resonancia específica, cambian la frecuencia Schuman, obedeciendo a la ley hermética de vibración, que sostiene que todo está vibrando, todo el tiempo, pues todo está creado de átomos y de energía.

Por eso es que del estado de nuestros pensamientos, palabras y acciones depende la realidad que creamos, pues funciona como una impresora a la que le enviamos la información que queremos plasmar. Es ahora, ya, no mañana, sino hoy, aquí, en el presente, que necesitamos elevar nuestra frecuencia y ser generadores de cambio a través de la Luz.

Ya sea que haga una oración sincera, que dé las gracias al despertar, que cambie la actitud con la que vivirá su día, que se alimente de información que le eleve el espíritu -al menos una frase al día-, que logre deshacer uno de sus prejuicios, que escuche música que expanda su Ser, que haga espacio para un acto bondadoso, que dedique al menos 30 minutos a hacer algo que le haga verdaderamente feliz, que suelte alguna de sus resistencias a toda la bondad y la riqueza de la vida.

Que cante o baile desde lo más hondo de su alma, que se deje conmover por lo que siempre da por sentado, que escriba una lista de decretos propios: lo que usted se desea a usted, o cualquier acción creativa que le permita elevar su vibración, le posicionará en un espectro de frecuencia distinto y, por consiguiente, estará en el espacio de experiencias que jamás había vivido, pero sobre todo, abordará la ruta a vibrar en unidad con toda la vida.

Reconózcase como una gota del océano infinito del cosmos y, por lo tanto, compartiendo la misma sustancia de todo lo que Es. Jamás se deje dividir ni separar, declare su derecho a Ser, y a estar en Unidad. Como siempre lo digo, no me crea: experiméntelo por usted mismo y verá como cuando nos movemos de frecuencia, o para abajo o para arriba, todo cambia como por arte de magia a nuestro alrededor.

Los Eclipses

El pasado 4 de julio y la madrugada del 5 de julio tuvimos uno de los eclipses lunares de 2020, y sus efectos, a decir de muchas tradiciones, pueden sentirse por varias semanas. En palabras de mi Maestro, el Dr. Joseph Michael Levry, las leyes de la naturaleza son las señales de tránsito y las estrellas un mapa en nuestra vida.

Debemos aprender a funcionar con las leyes de la naturaleza porque estas están alineadas a las fuerzas inteligentes del Universo. Vivir en oposición a las leyes de la naturaleza, vulnera nuestras vidas al grado de la fatalidad, y viceversa: su comprensión correcta desarrolla la conciencia y nos ayuda a dirigir nuestras vidas constructivamente.

Los eclipses son periodos de cambios acelerados y muy buenas oportunidades para ir hacia adentro y concentrarnos en nuestro crecimiento espiritual. Puede ser que en estos periodos la mente esté confusa y no son buenos momentos para iniciar proyectos. También, según el Dr. Levry, el sistema de defensa del cuerpo puede verse comprometido; aunque usted no lo crea, uno de los principales sistemas de defensa es el aparato digestivo, por eso en la antigüedad las personas ayunaban en los eclipses.

La condición actual que estamos enfrentando como humanidad, nos está invitando a voltear a ver estas leyes y el orden natural, para enderezar el camino y evolucionar en conciencia. Como se ha mencionado en muchos foros, a pesar de lo duro de esta experiencia, también se presenta como una oportunidad inédita de reformularnos como sociedad.

Aquí algunos tips para apoyarnos de la energía de un eclipse: tome mucha agua y si le es posible ayune al menos unas horas o coma ligero a base de frutas y verduras; meta los pies en agua caliente con sal para descargar la energía negativa del cuerpo; arregle su clóset: tire lo deteriorado y regale lo que hace más de un año no ocupa, obsequie lo que esté en buen estado y que le pueda servir más a otras personas.

Anote aquello que quiere “eclipsar” en su vida, es decir, intencione llevar a su culminación todo eso que ya no desea, física, mental y espiritualmente; dese un espacio dedicado y vaya profundo a su interior, aún con temor, incursione en reconocerse a sí mismo, en escuchar su voz interna, en atender aquello que se ha perdido en la rutina.

Sobre todo, no inicie nada nuevo al menos en 52 días, y en cambio, aterrice sus ideas en la conformación de un nuevo proyecto, escríbalo y descríbalo, sea puntual en las metas que quiere alcanzar y ponga fechas límite: sea su propio coach de vida.

Nadie mejor que usted desde su más vibrante verdad, sabe lo que requiere cuando escucha a su alma. Aprovechar estas energías siempre nos alineará con el poder de la vida para que este funcione a nuestro favor. Hoy más que nunca, no debemos olvidar que formamos parte del cosmos, de un todo unificado, y que de nuestro intento dependerá nuestro crecimiento para el bien personal y colectivo.