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BLOG: Toño Esquinca
¿Ser Espiritual?
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Considerarse una persona espiritual es una gran redundancia ya que por el solo hecho de estar en este mundo ya somos espirituales. Pertenecemos al gran espíritu, al Uno que anima todo y de donde todo proviene, entonces ¿cómo podríamos desligarnos de este campo unificado? Sencillamente no hay manera. Todos somos parte de la experiencia de Dios, de la Inteligencia Suprema o como se le quiera llamar, y cada uno de los personajes humanos y de otros reinos que emanamos de él/ella formamos parte de la totalidad de las expresiones de una misma creación. Por eso es que nadie podemos darnos golpes de pecho y probablemente a eso se refiere también el gran Maestro Jesús al decir que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, o que somos muy buenos para ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio. Ser conscientes o no de pertenecer a un creador supremo sería lo de menos si somos más parecidos a su bondad y belleza que distantes y ajenos.

Por eso es que si usted está en una búsqueda frenética por ser más espiritual no se pierda tanto en las creencias, en los dogmas o en la teoría, y tampoco en seguir los pasos robótica y expiativamente, o porque se sienta culpable hasta de estar vivo, tan sólo vuélvase auto-reflexivo, observe sus actos, reconozca su incongruencia, acepte su imperfección, aprenda a amarla muy enserio para poder reírse de ella y, sobre todo, comience por las bases: sea educado, sea limpio –por dentro y por fuera-, cumpla sus compromisos, no prometa lo que no puede realizar, pague a tiempo, trabaje, sea honrado, sea honesto, sea gentil, trate a los demás como quiera que le traten, evite hacer lo que no quiera que le hagan, limpie sus espacios: su cama, su casa, su escritorio, su entorno, conteste amablemente, ceda el paso, respete los tiempos de otras personas, sea prudente, trátese bien: cuide su cuerpo, su mente y sus emociones, pero cuídelos porque los aprecia con toda sinceridad, no porque quiera mejorarse, evadirse, cambiarse, o porque no se soporte ni usted, sencillamente ámese de verdad y sea su mejor amigo o amiga: con su propio equilibrio y armonía aporta bastante al entorno.

Como bien dice la frase: todos los caminos llegan a Roma, o a Dios; la diferencia entre ellos radica solamente en el tiempo que cada uno se toma en llegar. Así que no se complique mucho, sea más sencillo espiritualmente hablando, no viva con el Jesús en la boca y el pelo en la sopa. De poco sirve hacer rituales, memorizar rezos, portar fetiches, recitar credos o visitar templos si no se deja transformar por la alquimia verdadera, aquella que comienza por las bases, en el día a día, en la total y absoluta responsabilidad de ser persona en este mundo. Comience por las bases y por lo elemental, justamente por aquello que se quiere brincar: el hilvanado fino de ser un buen Ser cada día, a cada minuto y a cada instante, consigo mismo y con el resto de la creación; y también por aprender a ser feliz, a crear felicidad. Ahí es donde comienza -y tal vez termina- aquello que queremos ver tan inalcanzable, pero que en realidad está más cerca que la respiración. La visión solemne y forzada de ser espiritual siempre será, sin duda alguna, una de las creaciones favoritas del ego.

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