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Predicciones Mayas

Los maestros Mayas hablaron sobre esta época como “La casa de los espejos” y al parecer nada más cercano a la descripción de lo que estamos viviendo. Se referían, con base en predicciones astronómicas e influencias astrológicas, a los ciclos de la historia humana no como una línea de tiempo, sino como la repetición de patrones de comportamiento sobre el principio de que algo que ocurrió en el pasado, seguramente se repetirá en el futuro, si es que no aprendemos a torcer o girar el tiempo a través de la evolución de la conciencia. Hablaban del día del juicio final, pero no en el cosmos, sino aquí mismo: en la Tierra; tal como la revisión de un caso delante de una corte.

El katún o lapso, marcado para esta era, describe colapsos, decadencias, mala administración de los recursos naturales, sobrepoblación, codicia, tristeza, y el enfrentamiento del ser humano con su propia oscuridad. A manera de rebote inmediato cualquier cosa que hacemos y para donde miremos, todo aquello a lo que nos enfrentamos refleja exactamente nuestra propia sombra. Queremos llegar a la paz, armando guerras y sembrando el odio; queremos avanzar como una sola fuerza, desbaratando uniones y separando a las personas a través de ideologías, fanatismos, radicalismos; queremos integración social, discriminando; queremos progreso sin evolución; queremos ganar a toda costa, ya sea tratándose de política, de negocios, de sociedad, avivando el rencor, punzando las heridas, haciéndolas más profundas, enervando la ira acumulada, en una palabra: odiando a los demás.

Queremos tomar de la Tierra todo y más y más, como trogloditas voraces que carecen de autoconciencia. Y así, aún, creemos que nos merecemos ser salvados. Los Mayas fueron muy precisos en señalar que es nuestra total y entera elección lo que sucederá con nuestro destino, individual y colectivo. Porque la prueba es nuestra. A cada paso que damos esta prueba se presenta nítidamente, y si no la vemos, es porque seguimos dormidos ante el principio de que todo es mente, y todo se crea a partir de la conciencia. Cada conflicto es una invitación para despertar, pero no lo vemos. Seguimos, en la más torpe de las maneras, culpando a los demás, y engendrando la rabia por la rabia, el odio por el odio, la intolerancia por la intolerancia.

No damos lo mejor de cada uno para querer despertar: es mucho más fácil dejarnos arrastrar por la corriente para reafirmar nuestra pobre teoría de que la vida y la creación son un acto fortuito, primordialmente malo, que no nos favoreció a través de la suerte que les dio a otros; y cenaremos nuestro último plato con la lama vieja de la historia de una víctima bien hecha. Cada luz que se enciende, cada conciencia, es un soplo más a la esperanza de la que también dejaron vestigio los Mayas, sobre el poder de la capacidad humana para el doblamiento de su línea del tiempo encontrando la ruta del siguiente giro en el espléndido viaje a través del cosmos. La elección está en cada uno, y el momento crítico también. Sus crisis, sus eventos increíbles, lo que nunca pensó que le pasara, lo que jamás llegó a imaginar – agradable o no- está ya, ahora, aquí, frente a usted, frente a todos. ¿Qué decide?

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