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BLOG: Toño Esquinca
Las 3Ps

¿Se da cuenta de cuánto pospone los eventos de su vida? El tiempo perfecto siempre para después. Después podré alcanzar más niveles de plenitud, más sensación de bienestar, mejores lazos afectivos, más acciones, más chances de realización. Después podré tener más ganas de hacer lo que me gusta, después le diré cuánto le admiro, cuánto le agradezco, cuánto aprecio su presencia en mi historia.

Después diré eso que me molesta, que me irrita, que me transgrede. Después pondré la raya en donde pisan mi territorio privado, después diré lo que es verdadero, después seré más real, después propondré sin miedo, después seré quien soy a pesar de no gustar. Lanzamos tantas cosas y momentos para después, un tiempo que nunca llega, sin darnos cuenta de que son justo todas esas pequeñas cosas que postergamos las que van construyendo la plenitud de la vida.

A veces momentos alegres, a veces iracundos, a veces tristes, a veces quietos, a veces movidos, a veces de una gran paz, a veces de una gran agitación, a veces de grandes revelaciones, a veces de grandes avances, a veces de pasos lentos.

Pero sean como sean, los momentos de la vida real son aquí y ahora, a cada instante como el hilvanar de una gran tela invisible. Postergar, procrastinar, posponer, son todas palabras que inician con la letra P, la P de un gran Pero a hacer el camino. Alguna vez a un sabio maestro que aparentaba mucho menos edad le fue preguntado que cómo hacía para mantenerse joven y saludable, y respondió: no me guardo nada para después.

Sencillo como eso puede ser nuestro trayecto mientras vamos asimilando todas las experiencias que, sin importar su tipo, son el abono a nuestro aprendizaje. La única forma justificada de las 3Ps es a través de las P de Planificación y Proyección. Si no es para planear estructuradamente un proyecto que requiere de tiempo pero a la vez edificándose un paso a la vez, generalmente la postergación es sinónimo de dejar la vida para otro momento.

Cuando su mente se encuentre indecisa intentando posponer eso que sí puede hacerse pero que está en lista de espera por un miedo, por una traba o por flojera mentales, no lo deje para después. Sobre todo si se trata de ese acto de amor por el propio Ser, y por los seres que más quiere. Nunca dude en hacerlo si se trata de un elogio, de una palabra de admiración por lo bueno, o de un acto generoso. Siempre es tiempo y momento para la acción noble.

Por lo general aquello bueno que podemos hacer por el mundo siempre tiene cabida y pertinencia. No postergue sus acciones hacia lo que le gustaría manifestar en su vida, pues recuerde que no son cambios monumentales los que materializan un sueño, sino aquellos pasos que se pueden ir dando en el día a día sencillamente con ganas de hacerlos, con entusiasmo, con convicción y firmeza, pero también disfrutando del viaje porque en realidad de eso está hecha la fibra del vivir.

Dejemos a un lado la idea abstracta del burro persiguiendo la zanahoria que nunca llega. El momento es este, la sumersión en la sustancia de la vida sólo puede darse en este instante presente. No deje las cosas para el momento de despedirse, porque no sabemos siquiera si eso será posible, y lo cierto es que postergar, procrastinar o posponer, muy seguramente nos conducen al destino del nunca jamás.

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