BLOG: Toño Esquinca
Del caos al orden

El caos es oscuridad porque aún no está ordenado, y la luz es el caos que se ordena a través del amor. Una cosa deviene de la otra, y ambas se retroalimentan en un ciclo eterno.

Aprender sobre el orden del Universo, es también aprender a ordenar nuestro propio patrón de vida para su consecuente evolución. Si usted quiere avanzar rápidamente en su camino, aprenda de estas leyes que no fueron inventadas por ninguna religión, sino más bien descubiertas y descritas por las almas sabias que supieron observar el funcionamiento de nuestro mundo humano con respecto al cosmos.

El orden es el eje de la naturaleza para componerse como materia, pues sin este orden asombroso de patrones geométricos perfectos, nada podría encajar para crear lo que conocemos.

La naturaleza nos muestra claramente cómo una cosa embona dentro de otra, y de esta manera nada está separado, como tampoco se actúa de manera independiente, es decir que pertenecemos siempre a un orden jerárquico.

Por ejemplo, un tiempo fuimos responsabilidad de alguien para poder crecer, y después nos convertimos en los responsables de algo o de alguien. El orden y la responsabilidad son ejes del amor y de la libertad. La libertad no radica en escabullirse de estos dos principios, ¡No se confunda nunca!

La verdadera libertad es la de elegir cuándo y de qué manera tomaremos y crearemos orden, para poder elegir también de qué queremos ser responsables; de lo contrario será entonces la vida la que nos ponga en orden y la que nos indique de qué debemos responsabilizarnos, pues por querer evadir este compromiso, nos llega justo lo que más queríamos evadir, o como en el salón de clases: si queremos ser de los últimos en participar, nos tocará la peor parte.

No cometamos el terrible error de confundir la libertad como sinónimo de falta de compromiso, de no rendirle a nadie, de no entregar cuentas, porque es exactamente lo opuesto: libertad es saber a quién amar, cómo amarlo, cuando amarlo, por qué amarlo, para qué amarlo, trátese de lo que se trate, y no tener que amar a quien menos quiero amar porque no me queda de otra.

Así como las abejas, requerimos siempre de un orden, de un maestro, de un guía, de un líder, porque de lo contrario lo que estaba en orden se vuelve caos y la libertad se vuelve libertinaje sin ton ni son. Como individuos y como sociedad necesitamos autoridad, porque es natural, y sin ésta todo regresa al caos. Pero la autoridad también debe estar alineada a estas leyes, de lo contrario se vuelve una mofa de autoritarismo que sólo contribuye al caos.

Los niños necesitan autoridad, las familias necesitan autoridad, los grupos, las sociedades, los ciudadanos, necesitamos autoridad. Porque autoridad es sinónimo de conducción, guía, contención y, en un concepto, orden. Sólo con orden es posible convertir los sueños en realidad.

Cuando todos quieren brincarse estas leyes, y evadir estos principios, vienen las lecciones por obligatoriedad, y somos llevados -por la inercia de lo que estamos creando- hacia el extremo de tener que ordenar y ser responsables de precisamente aquello que menos queremos, de lo que menos apreciamos, y de lo que más trabajo nos cuesta.

Pero eso es nuestra elección. Recuerde siempre que el Universo no castiga, sencillamente somos sembradores que reciben siempre aquello que cosecharon.

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