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BLOG: Toño Esquinca
Agua
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Hace unos días se celebró el Día Mundial del Agua, que nos invita a hacer una reflexión importante sobre el uso y el cuidado que debemos tener del líquido que alimenta y sustenta la vida. Habitamos en el llamado planeta azul en el que este elemento es más predominante que cualquier otro, y nuestros cuerpos reflejan esta conformación de manera fractal, es decir, en un nivel más pequeño pero en la misma proporción.

Como con cualquier elemento de la naturaleza, entre mayor sea su pureza, más grande es su capacidad de albergar, sustentar y transmitir la vida, ser útil y ser sano para el cuerpo de los seres vivos. Por eso existe tanta controversia a nivel mundial sobre la modificación genética de los alimentos y de otros elementos de consumo. No es tan fácil garantizar que los cambios que propone la ciencia genética no alteren las funciones de lo que la naturaleza ofrece.

Es tarea de todos cuidar de nuestro hogar, la Madre Tierra, y ser sumamente responsables de lo que hacemos día con día, paso a paso, con aprecio y sobre todo con agradecimiento, no dando por sentado lo que tenemos, sino considerar todo como un regalo invaluable, como el paraíso, como el tesoro más grande, comenzando por nuestro cuerpo esté como esté, pues como sea nos otorga el esplendoroso obsequio de la experiencia de 1, 2, 3 o los 5 sentidos en este viaje temporal; y continuando con la madre naturaleza como una extensión de nosotros y nosotros de ella.

Bien es sabido que el agua es vida, y la vida es el agua, pero ahora más que nunca es fundamental atender al llamado de su procuración y cuidado a todos niveles, utilizando las cantidades que realmente son indispensables, y aplicar las Rs vitales de estos tiempos: Reciclar, Reducir, Reutilizar, Redistribuir, Respetar, principalmente y sobre todas las cosas tratándose del agua. Es muy importante hacer un alto en el estrepitoso ritmo de la vida y hacer consciente el consumo que hacemos de manera individual y familiar de este preciado elemento.

Cuando se actúa con conciencia y aprecio, el cuidado se da por añadidura, aderezado también por el conocimiento acerca de las prácticas, técnicas y políticas para un uso racional y responsable. Nos enfrentamos como humanidad al gran desafío de revertir y conservar aquello que nos fue otorgado sólo por un rato, eso sí lo tenemos por seguro, y en esa línea podríamos asumir que es prestado. Actualmente la cultura mundial está inevitablemente sellada con estas erres, y actuar fuera de estas pautas nos llevará al precipicio muy rápidamente.

No hay esfuerzo pequeño y mucho menos tratándose de la cultura del uso responsable de absolutamente todo cuanto llega a nuestras manos y cuantas cosas desechamos. Cada contribución es trascendente: desde el máximo aprovechamiento con el ahorro, la colecta de agua pluvial en las casas, hasta la participación en programas de nuestras comunidades y colonias que aporten al buen uso de este sagrado líquido.

Podemos ser muy ricos o muy pobres, podemos tener diferencias de credos, religiones, escolaridad, nacionalidad, raza, preferencias, pero lo cierto es que sin los cuerpos de agua limpios y en su estado más saludable, seamos quienes seamos no podremos llegar muy lejos. Gracias y honor a nuestros océanos, esteros, ríos, manantiales, lagos, lagunas, cenotes, agua en estado líquido, sólido, gaseoso, aguas subterráneas, aguas termales, aguas en las células del reino mineral, vegetal, animal y humano, agua para consumo humano, aguas que cargan nuestros desechos, cuerpos vivos de agua, gracias, gracias, gracias.

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