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BLOG: Toño Esquinca
300 vueltas

Gracias por el renacimiento, gracias por la resurrección y la vida, gracias por el momento de caer para saber rebotar, gracias por el sol que renace después de lo más oscuro de la noche. Gracias a todos los seres que inspiran por su grandeza, por su brillo, por su entereza y por su fuerza. Gracias por aquellos que nos reflejan aquello que no reconocemos de nosotros mismos, y que juegan el papel maestro de un mal para despertar en nuestro ser la chispa del bien.

Gracias a los parámetros y puntos de referencia que somos todos, a las historias que entrelazamos con intención, pero principalmente a las que juntos tejemos sin querer. Gracias por los matices y las miles de tonalidades que emitimos desde el alma y que crean la impronta de un todo monstruoso y maravilloso que nos conforma.

Gracias por la causa y el efecto, por el tiempo sin inicio y sin fin, por la atemporalidad disfrazada de episodios de la vida, por lo que aparenta desviarnos del camino pero que es un salón secreto lleno de libros de sabiduría en donde sólo hay de dos sopas: aprender o aprender. Gracias por las bendiciones disfrazadas, aquellos eventos que parecen un infortunio pero que son la mano de Dios poniendo las cosas en verdadero orden.

Gracias por las pérdidas que se convirtieron en ganancias por medio de la alquimia de la transformación. Gracias por lo que el viento se llevó, por lo que el fuego transmutó, por lo que el agua reveló, por lo que la tierra enterró. Gracias por los cierres de camino que nos enseñan a voltear hacia el cielo; por las lluvias y las tempestades que cambian el rumbo para descubrir mundos nuevos. Gracias por la fe que emerge intempestiva como el magma del volcán justo cuando crees que ya no quedaba más.

Gracias por quienes se quedaron cuando parecía que tenían todas las razones para irse. Gracias por los nuevos compañeros del camino y por los que se marchan porque han cumplido su ciclo. Gracias a los que vienen a llevarse lo suficiente para dejarnos con lo único indispensable, nuestro propio Ser. Gracias a los que creen, a los que sueñan, a los que nos enseñan a reír en la adversidad. Gracias por la intensidad de las experiencias, que las hacen parecer tan reales y tan permanentes.

Gracias por las oportunidades de saber lo que es volver a nacer en una misma vida, en un mismo cuerpo. Gracias por los que dejan de creer, y que con su escepticismo nos reinician. Gracias a los éxitos que nunca llegaron, y a las ovaciones que tal vez nos hubieran deslumbrado para dejar de ver los pasos firmes de nuestro destino. Gracias por las malas decisiones de las que surgen entrañables historias.

Gracias por el momento en donde sientes que te quiebras en mil pedazos para darte cuenta de que en cada uno, sigues estando tú. Pero sobre todo, un millón de gracias a quienes incondicionalmente nos abrazan, nos arropan, nos sostienen y son capaces de amarnos aunque los hayamos corrido.

Gracias a quienes ven el árbol en la semilla. Gracias siempre a la mejor compañía que alguien pudiera imaginar: mi amado público. Gracias a mi casa, GRC; gracias a #Los300Líderes por abrirme las puertas al mejor de los reconocimientos al refrendar la afortunada oportunidad de servir. Gracias.

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